El «Canalla» fue ampliamente superior y jugó gran parte del segundo tiempo con un hombre más, pero no pudo romper el cero. «Fideo» volvió a jugar la «Gloria Eterna» luego de dos décadas.
Este jueves, la Copa Libertadores vivió una noche de emociones fuertes y sentimientos encontrados en el Gigante de Arroyito, donde Rosario Central hizo su estreno en el Grupo H con un empate 0-0 frente a Independiente del Valle.
En un encuentro que estuvo marcado por el dominio absoluto del equipo argentino, la gran noticia de la noche fue la presencia de Ángel Di María, quien volvió a disputar el máximo certamen continental con la camiseta de sus amores luego de 20 años.

El Canalla mostró una jerarquía superior, liderado en todo momento por un Fideo que manejó los hilos del ataque y demostró que su vigencia está intacta. Sin embargo, el destino pareció encapricharse con el gol.
El quiebre del partido llegó en el segundo tiempo, cuando el equipo visitante se quedó con 10 jugadores por la expulsión de su capitán. A partir de allí, Central volcó la cancha y generó una catarata de situaciones claras.
Enzo Copetti, Alejo Véliz y el propio Di María tuvieron chances inmejorables para abrir el marcador, pero la mala fortuna y la falta de puntería impidieron el grito de los miles de fanáticos presentes en Rosario.
Con este resultado, ambos equipos repartieron puntos en el arranque del Grupo H, una zona donde la localía suele ser fundamental.
Para Central queda el sabor amargo de no haber podido traducir su superioridad numérica y futbolística en el resultado, aunque la ilusión se mantiene encendida por el alto nivel mostrado por sus figuras, el cual buscarán revalidar el próximo miércoles ante Libertad de Paraguay.

El «Calamar» fue superior durante toda la primera etapa y acorraló al equipo brasilero en Vicente López, pero pagó caro su falta de puntería. El «Timao» aprovechó sus ráfagas en el complemento y se llevó todos los puntos.
La noche en Vicente López estaba preparada para ser una fiesta inolvidable. Platense hizo su debut absoluto en la Copa Libertadores y el sorteo le puso enfrente una parada brava: el gigante Corinthians.
A pesar de que el equipo de Zunino dio la talla y superó futbolísticamente a su rival durante gran parte del encuentro, la jerarquía individual del equipo brasilero terminó inclinando la balanza para el 2-0 definitivo.
El primer tiempo fue un monólogo del Calamar. Con un ritmo frenético y una presión asfixiante, Platense acorraló a los paulistas contra el arco de Hugo Souza. La situación más clara estuvo en la cabeza de Gonzalo Lencina, quien metió un frentazo infernal que el arquero brasilero logró tapar de manera milagrosa.
Durante esos 45 minutos iniciales, el local pateó desde todos los ángulos y mereció irse al descanso en ventaja, pero careció de la eficacia necesaria para romper el cero.
En el complemento, la historia cambió. Corinthians ajustó las piezas, se plantó mejor en el campo y no perdonó en su primera llegada clara. A los 8 minutos, Breno Bidón encontró con un pase quirúrgico a Kayke Ferrari, quien se la pinchó con clase al arquero local para establecer el 1-0.
Platense sintió el golpe y, aunque intentó volver al partido con más empuje que claridad, el equipo brasilero volvió a golpear a los 24 minutos. Tras una gran asistencia del argentino Rodrigo Garro, el goleador Yuri Alberto reencontró su mejor versión y sentenció el 2-0 final.
Con este resultado, Platense se queda sin puntos en el arranque del grupo, pero con la frente en alto por haberle jugado de igual a igual a uno de los candidatos del certamen. El camino es largo y la revancha llegará pronto: el próximo jueves, el Calamar viajará a Uruguay para enfrentar a Peñarol.
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