Un informe nacional advierte que el ausentismo crece en todo el país. Especialistas alertan por su impacto directo en el aprendizaje. Aseguran que faltan más los chicos de colegios privados.
El ausentismo escolar crece en la Argentina y ya es considerado uno de los principales problemas del sistema educativo. En Salta, el 31% de los estudiantes del último año de secundaria reconoce que faltó más de 15 veces en el año, según un informe reciente de Argentinos por la Educación.
El dato, si bien se ubica por debajo del promedio nacional -que alcanza el 51%-, confirma una tendencia preocupante: cada vez más alumnos faltan a clases de manera reiterada, con consecuencias directas en sus trayectorias educativas.
El relevamiento se basa en respuestas de los propios estudiantes en las pruebas Aprender, tomadas en el último año de la secundaria.
De acuerdo al estudio, la cantidad de alumnos que reporta ausencias frecuentes aumentó 7 puntos respecto de 2022 y el fenómeno se repite en todas las provincias.
«Lo que más creció es el grupo de chicos que falta mucho. Los que faltan poco se mantienen estables», explicó Viviana Postay, vocera de la organización, docente y especialista en gestión educativa en diálogo con Radio Salta.
El dato enciende una alarma: hay estudiantes que llegan a acumular más de 30 faltas al año, es decir, más de un mes completo sin asistir a clases. El impacto del ausentismo es directo. Según el informe, casi la mitad de los directores de escuela del país lo identifica como el principal obstáculo para el aprendizaje.
«Un chico que no está en la escuela es un chico al que le cuesta muchísimo aprender», advirtió vía Zoom la especialista. Y explicó que, a diferencia de los adultos, los estudiantes necesitan del contacto presencial con docentes y compañeros para sostener el proceso educativo.
Por qué faltan los chicos
Entre los motivos, el 62% de los alumnos a nivel nacional atribuye sus faltas a problemas de salud. Sin embargo, aparece un dato que genera preocupación: un porcentaje significativo asegura que no asiste «porque no tiene ganas».
Esa respuesta, incluso, es más frecuente en escuelas de gestión privada, donde supera en 10 puntos a la registrada en establecimientos estatales. Para Postay, este fenómeno obliga a revisar no sólo el rol de la escuela, sino también el de las familias. «No es una cuestión de ganas. Hay decisiones que corresponden a los adultos. La escuela sola no puede», sostuvo.
En ese sentido, planteó que el ausentismo también refleja un deterioro en el vínculo entre la escuela y las familias. «Se ha ido diluyendo la idea de que a la escuela hay que ir. No es optativo. No depende de si tengo ganas o no», señaló.
Y advirtió sobre una confusión creciente en torno al rol del sistema educativo: «El docente no es un animador. Está para enseñar. Una cosa es hacer el aprendizaje interesante y otra es pensar que a la escuela se va a divertir».
Aunque la provincia muestra niveles de ausentismo por debajo de la media nacional, el dato de que 3 de cada 10 estudiantes del último año faltan de manera reiterada marca un desafío concreto.
Alfabetización
A dos años de la puesta en marcha del Plan Nacional de Alfabetización, especialistas coinciden en que hubo avances en la organización de la política, pero advierten que todavía no es posible medir su impacto real en los aprendizajes.
El informe de Argentinos por la Educación destaca que todas las jurisdicciones aprobaron sus planes y que la mayoría avanzó en la creación de equipos técnicos y lineamientos curriculares. Sin embargo, la implementación en las aulas muestra ritmos desiguales.
Uno de los principales déficits está en el uso de la evaluación como herramienta pedagógica. «Sin sistemas robustos de evaluación que brinden información oportuna, no lograremos revertir la crisis de alfabetización», advirtió Verónica Cipriota, directora ejecutiva de Enseñá por Argentina.
En la misma línea, la investigadora Valeria Abusamra planteó que el carácter muestral de las pruebas limita su impacto: «La evaluación no debería quedar como un diagnóstico agregado del sistema. Tiene que orientar decisiones en cada escuela».
Los datos refuerzan esa preocupación: solo 11 de las 24 jurisdicciones aplicaron evaluaciones propias, apenas 4 devolvieron resultados a las escuelas y solo 5 informaron haber tomado decisiones pedagógicas en base a esa información.
Para Anabella Díaz, formadora docente, esto evidencia «un déficit estructural en la cultura de la evaluación». Y agregó que cada institución necesita datos propios «para ajustar su intervención».
El informe también marca un incremento significativo del financiamiento nacional, que creció un 152% en términos reales entre 2024 y 2025, junto con la distribución de casi 20 millones de libros.
Sin embargo, especialistas advierten sobre demoras en la entrega de materiales. «Que los libros lleguen avanzado el ciclo lectivo es un problema serio», señaló la pedagoga Irene Kit.
Trabajo entre la escuela y la familia
Más allá de las políticas, el informe pone el foco en un desafío más amplio. «Alfabetizar hoy es un acto integral que nos convoca a todos», sostuvo la docente Marina Bertone, quien remarcó la necesidad de sostener el trabajo conjunto entre escuela y familias en un contexto donde «la palabra escrita circula cada vez menos».
Algunos detalles
– El ausentismo aumentó 7 puntos respecto a 2022, reflejando un fenómeno preocupante de alumnos con más de 30 faltas anuales.
– El 62% de los estudiantes a nivel nacional atribuye las faltas a problemas de salud, pero un porcentaje significativo no asiste «porque no tiene ganas».
– Casi la mitad de los directores de escuelas identifican el ausentismo como el principal obstáculo para el aprendizaje.
– Entre 2024 y 2025, el financiamiento nacional aumentó un 152%, pero persisten demoras en la entrega de materiales como libros.
fuente: El Tribuno



