La psiquiatra Dori Mabel Flores, que atendió a José Eduardo Figueroa tras el femicidio de Mercedes Kvedaras, declaró en el juicio y detalló la evolución clínica del imputado.
La médica especialista en psiquiatría Dori Mabel Flores declaró este jueves en el juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras y detalló su evaluación clínica sobre José Eduardo Figueroa, a quien asistió tras el hecho del 4 de agosto de 2023.
Según explicó, el primer contacto fue en su consultorio, pero no pudo realizar una valoración precisa porque el imputado se encontraba con chaleco, lloraba de manera constante y estaba bajo custodia penitenciaria. En esa instancia lo observó angustiado y con dolor en el pecho.
Recién en una segunda entrevista, ya en la unidad carcelaria, dijo haber podido avanzar en una evaluación más clara. Allí detectó que Figueroa presentaba insomnio desde al menos cinco días antes del hecho, junto con un estado de tensión elevado. Indicó que el propio acusado refirió que, en esos días previos, había ido varias veces en una misma jornada a subir al cerro, además de manifestar fotofobia, hipersensibilidad sonora y una sensación de «exceso de adrenalina».
También señaló que consumía Midazolam, aunque, según relató, no le generaba efecto y no lograba conciliar el sueño. En ese contexto, describió un cuadro de insomnio persistente, espasmos musculares y tensión generalizada.
Flores afirmó que durante las entrevistas el imputado hablaba en presente sobre situaciones pasadas, lo que interpretó como una «fractura psíquica». En septiembre, indicó, ese cuadro persistía, con síntomas depresivos asociados al insomnio. Agregó que Figueroa lloraba al referirse a sus hijos y que se refería al hecho como «el día del accidente».
Uno de los puntos centrales de su declaración fue que, a su entender, el imputado tomó real dimensión de lo ocurrido recién en octubre. Hasta entonces, sostuvo, presentaba un estado de disociación que no solo afectaba la memoria sino también la conciencia, con un estrechamiento de esta, al que definió como un estado crepuscular.
Respecto del momento del hecho, la profesional ubicó allí un cuadro de estrés postraumático vinculado a una situación de muerte propia o ajena, diferenciándolo de los síntomas que venía registrando en los días previos, donde habló de una sensación de «estallido» o «huracán» asociada al proceso de separación.
Durante el contrainterrogatorio, la fiscal María Luján Sodero Calvet le señaló que en los informes incorporados a la causa no había consignado referencias a una eventual angustia del imputado por la muerte de Mercedes Kvedaras, sino únicamente menciones a su preocupación por los hijos. La médica reconoció esa omisión.
En ese marco, también sostuvo que, en base a la sintomatología observada, considera que Figueroa habría tenido «una impulsión no controlada», una conclusión planteada a partir de su apreciación clínica.
Finalmente, Flores hizo referencia a lesiones en los antebrazos del imputado, indicando que presentaban profundidad y requirieron sutura, aunque aclaró que no contaba con informes médicos dentro de la causa que permitieran precisar esas características.
fuente: El Tribuno



