El evento climático que se espera en el verano fue analizado por el meteorólogo Marcelo Madelón en Infobae a las nueve, quien alertó que su arribo puede poner a prueba la infraestructura del país
La inminente llegada del fenómeno climático conocido como Super Niño encendió la alarma en la Argentina, según explicó el meteorólogo Marcelo Madelón durante una entrevista exclusiva en Infobae en Vivo. El especialista advirtió que el país podría experimentar lluvias mucho más intensas de lo habitual, con riesgo de inundaciones en vastas regiones.
En diálogo con el equipo deInfobae a las Nueve, Madelón detalló que la meteorología avanzó notablemente en las últimas décadas y remarcó la importancia de los datos y la ciencia aplicada al análisis atmosférico, tanto para la vida cotidiana como para la producción y la aeronavegación.
“El fenómeno de El Niño es una corriente de agua cálida que aparece periódicamente en el Pacífico, alterando el clima global. En el oeste de Sudamérica, en Chile, Perú y Ecuador, hay una corriente normalmente fría, antártica, llamada Humboldt o Perú”, destacó.
Y aclaró que la irrupción de aguas cálidas interrumpe la estabilidad climática: “Esa corriente del Niño ya se está vislumbrando, ya está apareciendo, pero de acuerdo a todas las investigaciones muy serias que se están haciendo, vendría el agua más caliente que en eventos anteriores, como unos dos grados más de lo normal, que ya se calienta. En consecuencia, le están llamando superniño”.
Madelón sostuvo que este proceso podría traer consecuencias directas para la Argentina: “En el caso de Argentina y principalmente en verano, esas lluvias suelen producir inundaciones en todo lo que es del centro hacia el este del país. Si normalmente aparece con inundaciones, este superniño puede aparecer con inundaciones incluso más profundas”. Provincias y municipios ya comenzaron a tomar recaudos ante la posibilidad de excesos hídricos, especialmente en la evacuación y escurrimiento del agua.
Alerta en provincias del Litoral y la Cuenca del Plata
Meteorólogos internacionales advierten sobre un posible evento de El Niño de intensidad inédita en el segundo semestre de 2026, con proyecciones que alcanzan un 90% de probabilidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las intensas lluvias en el sur de Brasil ya generan preocupación en regiones como Entre Ríos y Concordia, donde la represa local podría liberar agua a niveles superiores a los habituales. Madelón confirmó: “Las intensas lluvias del sur de Brasil están produciendo que crezca el río Iguazú, el río Uruguay y el río Paraná. Y esto es solo un anticipo de lo que creemos que podrá ocurrir más adelante, porque el superniño estaría apareciendo a partir de primavera en adelante”.
El experto aclaró que los actuales anegamientos no corresponden aún al Super niño, sino a efectos previos del Niño tradicional: “Todavía no ha aparecido el Super niño. Son consecuencias del Niño, así como en otras oportunidades hemos tenido sequías, ahora estamos esperando muchas lluvias que ya se están dando en el sur de Brasil y son la consecuencia del crecimiento de todos estos ríos de la cuenca del Plata”.
Desafíos para la infraestructura urbana y el sector productivo
Un mapa del Pacífico muestra las anomalías de temperatura de la superficie oceánica relacionadas con el pronóstico de un Super El Niño histórico que proyecta un calentamiento superior a los 3°C. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Consultado sobre la capacidad de respuesta frente a este escenario, Madelón fue contundente: “Argentina no cuenta con infraestructuras adecuadas. Eso hay que aceitarlo, hay que mejorarlo, hay que prevenir. La lluvia no la podemos parar. De última la podemos pronosticar los meteorólogos, pero prevenir, en infraestructura, cada una de las ciudades sabe cuál es su verdadero talón de Aquiles frente a un exceso hídrico”.
Las recomendaciones incluyen mantener limpios los canales, cañerías y desagües urbanos para evitar el colapso ante lluvias extraordinarias. “Ya nos ha ocurrido con Santa Fe, nos ha ocurrido con Bahía Blanca, para citar alguna de las últimas lluvias. Creo que si esos trescientos o cuatrocientos milímetros que cayeron en esas ciudades, cayeran en otras, pasaría más o menos lo mismo. Entonces, hay que tener en cuenta la infraestructura”, enfatizó.
Respecto al impacto agrario, Madelón señaló que un campo con lluvias superiores a la media puede resultar beneficioso solo si no queda bajo agua: “En un principio puede beneficiarse y tener un campo que pueda producir mucho en la medida de que ese campo no termine bajo agua. Y acá estamos nuevamente hablando de infraestructura que tienen que tener las provincias para poder evacuar excesos hídricos”.
Esta composición visual ilustra el impacto dual del fenómeno climático Super Niño en América del Sur, mostrando una ciudad anegada por intensas lluvias y un paisaje rural afectado por la sequía extrema. (Imagen Ilustrativa Infobae)
El meteorólogo estimó que el Superniño comenzará a notarse en la primavera y se intensificará hacia el verano de 2026 y durante 2027: “El agua dentro de aproximadamente un mes va a bajar, porque no se están produciendo intensas lluvias en este momento. Siempre que hay una intensa lluvia, hay que darle mucho tiempo en este tipo de cuencas, no en ríos de montaña, que son mucho más rápidos, pero el exceso de las lluvias que ahora hay en Brasil van a volver hacia la primavera y el verano, y posiblemente más que ahora”.



