Entre lágrimas, pañuelos en alto y oraciones, Salta volvió a encontrarse con el Señor y la Virgen del Milagro en una jornada inolvidable. Miles de fieles acompañaron la procesión, renovaron el Pacto de Fidelidad y volvieron a expresar una devoción que atraviesa generaciones y forma parte de la identidad de todo un pueblo
La procesión del Señor y la Virgen del Milagro 2026 volvió a transformar las calles de Salta en un escenario de fe, emoción y encuentro. Desde la salida de las imágenes de la Catedral Basílica hasta su regreso, miles de fieles acompañaron el recorrido con pañuelos en alto, oraciones, lágrimas, la clásica sirena del Milagro y gestos de agradecimiento, en una celebración que cada septiembre vuelve a unir a generaciones enteras alrededor de sus Santos Patronos.
La jornada comenzó con la salida de la Cruz Primitiva, seguida por la Virgen de las Lágrimas, la Virgen del Milagro y el Señor del Milagro, en momentos cargados de emoción para los fieles que esperaban en las calles de la ciudad. La tradicional sirena de El Tribuno acompañó los instantes más significativos, mientras los salteños recibían a las imágenes con pañuelos al aire, aplausos y una emoción difícil de explicar.
Uno de los momentos centrales se vivió en el Monumento 20 de Febrero, donde se realizó la renovación del histórico Pacto de Fidelidad con los Santos Patronos. Allí, monseñor Mario Antonio Cargnello centró su mensaje en la paz, la fraternidad y el compromiso de construir una sociedad más unida. “Cristo es la paz”, expresó el arzobispo, quien llamó a los fieles a promover el respeto, el diálogo y la unidad.
Durante su homilía, Cargnello también pidió especialmente a los jóvenes comprometerse con el amor y la familia, y planteó tres desafíos para los cristianos: promover un lenguaje de paz, recuperar el valor de la familia y trabajar por la justicia. Además, destacó la solidaridad de los peregrinos que llegaron desde distintos puntos de Salta y del país, y agradeció a todos quienes acompañaron la celebración.
Luego de la renovación del Pacto de Fidelidad, las imágenes emprendieron el regreso hacia la Catedral Basílica, donde se vivió uno de los momentos más íntimos del Milagro. Allí, miles de fieles volvieron a acercarse al Señor y la Virgen con sus propias historias: algunos para agradecer, otros para pedir y muchos para cumplir una promesa que mantienen viva año tras año.
Entre pétalos de claveles, pañuelos en alto y lágrimas de emoción, Salta despidió a sus Santos Patronos con una frase que resume el sentimiento de miles de corazones: “Señor, nosotros somos tuyo y tú eres nuestro. Hasta el próximo año”. Una despedida que no significa distancia, sino la promesa de volver a encontrarse cada septiembre con una tradición que atraviesa generaciones.
El Milagro 2026 tuvo además un significado especial por que sería la última celebración encabezada por monseñor Mario Antonio Cargnello como arzobispo de Salta antes de su retiro pastoral. Durante casi tres décadas, su figura estuvo vinculada a una de las manifestaciones religiosas más importantes de la provincia y al acompañamiento espiritual de una celebración que forma parte de la identidad salteña.
Fuente: El Tribuno



