Ada Zunino: “Las autoridades nacionales no actuaron y la gente está cansada de los cortes”

La jueza de Garantías 1, Ada Zunino, intervino en el corte de ruta de Aunor el 24 y 25 de mayo, cuando los docentes autoconvocados impidieron la circulación de cientos de personas, en el ingreso a Salta. 

La magistrada se mostró firme en sus actuaciones, que terminaron con la detención de casi 20 personas.

¿Por qué cree que su intervención se vio como extraordinaria? Estamos acostumbrados a que no se actúe ante los cortes de ruta o calle…

Yo creo que se naturalizó el corte. En muchas ocasiones no se prioriza el derecho de la gente que no está involucrada en los cortes. En este caso era una situación muy difícil para resolver. El 24 ya se había registrado una situación de extrema violencia cuando las vías de acceso y de salida a la ciudad de Salta estaban bloqueadas completamente durante cinco o seis horas. Cuando fui al corte, viví en carne propia lo que estaba sucediendo. Hubiera sido fácil dictar una medida por teléfono desde mi escritorio, pero caía en la posibilidad de ser injusta. Y siempre trato en mi carrera de ser lo más justa posible, por más que las consecuencias de mis decisiones no le caigan bien a mucha gente. Yo tengo un compromiso con la verdad, tengo un compromiso con Dios sobre todo.

¿Cuáles fueron los factores determinantes?

Cuando yo quise llegar con mi automóvil, no podía hacerlo, tuve que pedir auxilio policial. Durante 10 kilómetros tuve que ir en contramano. Entonces yo iba viendo el estado de toda la gente. Cuando llegué, justo frente al corte, vi una situación que realmente me puso en alerta. Había un camión que estaba encendido y que permanentemente aceleraba contra la multitud de los manifestantes. Cuando yo entro y me acerco al corte, este señor se baja de su camión con un arma blanca enorme, con un machete. Entonces me dice que si yo no despejaba en cinco minutos, él iba a despejar por mano propia porque estaba cansado, estaba hace seis horas ahí, esperando. Lo que yo noté en general de todas las personas que estaban ahí era hartazgo, violencia, intolerancia… También sentí que esas personas no estaban siendo escuchadas, no estaban siendo vistas, era como que lo único que existía en ese momento eran los autoconvocados y sus reclamos. Y los derechos de todas las personas que querían entrar y salir de una ciudad eran desoídos. Yo no le hice ni un favor a la política, yo le hice un favor a la Justicia. Y la Justicia es trabajar para la gente y no es demagógico. Yo creo que hasta los propios autoconvocados en un momento se dieron cuenta de lo que estaban haciendo. Si bien obviamente hubo distintos momentos de tensión y momentos de comprensión, yo les hice entender que estaban mal y que jurídicamente era un ejercicio abusivo de sus derechos. Tenían que despejar la ruta porque si no lo hacían voluntariamente, se lo iba a hacer por el uso de la fuerza pública. Era una protesta que se había excedido de sus límites temporales, sus límites territoriales, y estaba perjudicando de una manera manifiesta e irreparable los derechos de muchas personas que estaban esperando pasar. Usted me dice, bueno, pero ¿de qué manera? ¿Nadie puede esperar 5 o 6 horas? Y no, hay gente que no. Había estudiantes que iban a rendir. Había personas que querían ver a su familia.

Había gente que estaba trabajando…

Y lo que más me preocupó es que había gente enferma. Había gente que estaba esperando entrar a Salta para hacerse diálisis. Ellos no entendían razones.

Nosotros debemos actuar como órganos del Gobierno para evitar que ese hecho llegue a consecuencias ulteriores gravosas. Miren lo que pasó en Cafayate. De casualidad no hubo una persona mortalmente herida, que podría haber sucedido. Entonces nosotros debemos actuar. No puede haber anomia ante estos hechos, no puede haber el “no pasa nada”. Los particulares no pueden hacer justicia por mano propia, pero yo creo que los particulares cuando hacen justicia por mano propia es porque sienten que hay una suerte de abandono por parte del Estado, que no los cuidan, que no protegen sus derechos. Hay una suerte de impunidad hacia quien comete la falta o comete el delito. Entonces nosotros ¿para qué estamos? ¿Para qué están el Ministerio de Seguridad, el Ministerio Público, y yo como jueza? Cuidando quizás mi puesto, mi cargo, evitando quizás las consecuencias o enfrentando agresiones. Hay responsabilidades que vienen con el cargo y hay consecuencias que vienen con el tomar decisiones.

¿Por qué incurrieron en desobediencia judicial?

Ese día 24 después de las 10 de la noche yo hablo con la policía y hacemos un acta, que luego fue leída posteriormente por personal policial a las personas que se encontraban ahí. Estaban intimados a no volver a cortar la ruta, eso bajo apercibimiento. En caso de incumplimiento incurrirían en el delito de desobediencia judicial porque era una orden judicial. Si alguien incumple, ya está, no se necesita ninguna investigación ni nada por el estilo, y bajo apercibimiento también iban a quedar detenidos. Se había corrido mucho riesgo. La situación era gravísima. Las autoridades nacionales no actuaron. Llegó un momento en que la integridad física de los autoconvocados era cuidada por la Policía de la Provincia. A pesar de que después tuvieron que hacer todo lo posible para que esto no vuelva a suceder.

Marca un punto importante. Las autoridades nacionales no actuaron, pero es una ruta nacional…

Sí, está siempre la dicotomía de que si es una ruta nacional, si es la entrada a Salta. Lo único que yo sé es que estuvieron cinco o seis horas y cuando yo estaba entrando al corte para hablar con los manifestantes, me comuniqué, no voy a dar el nombre, con una autoridad nacional que me preguntó “si el mediador había llegado”. Le dije, escúchame, estamos mediando hace cinco horas.

De eso está cansada la gente…

La gente está cansada de que el funcionario público cuide el cargo y no se la juegue, y no ejerza la potestad que te da el cargo, no para ejercer una soberbia sino para poner orden.

Algunos sectores denunciaron represión en Aunor. ¿Eso fue así?

No. En realidad en un primer momento se ordenó seguir un determinado protocolo en el cual se iban a usar determinadas pistolas, lanzapinturas. Y ahí es donde intervino el procurador de la Provincia de Salta, el doctor Pedro García Castiella, asumiendo que él se iba a hacer cargo de todo este conflicto.Y es ahí donde se inició el protocolo y se llevó una mediación de 5 o 6 horas que lamentablemente no condujo a nada. Lo que yo le digo y lo que quiero resaltar es que a través del procurador lo que se evitó es lo que se invoca. Es decir, nunca hubo represión, y hubo alguna acción por parte de las fuerzas de seguridad tendiente a disuadir esto de una cierta manera con uso de algún tipo de armas… Pero represión no, esto por la intervención oportuna que tuvo también parte del Ministerio de Seguridad y el procurador, que es representante del Ministerio Público.

fuente: El Tribuno

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