El «Xeneize» cayó 1-0 en La Bombonera ante el conjunto brasileño por la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana. Pese a jugar más de media hora con un hombre de más por la expulsión de Andrés Gómez y estrellar dos pelotas en los palos, el equipo de Rodolfo Arruabarrena no pudo revertir el marcador y deberá buscar la hazaña en la vuelta.
En el partido de ida de las semifinales de la Copa Sudamericana, Boca sufrió un duro e inesperado tropezón al perder por 1-0 frente a Vasco da Gama en una Bombonera colmada.
Pese al fervor de su gente y a buscar el resultado hasta el último minuto, el conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena pagó cara una desatención defensiva en el primer tiempo y se quedó con las manos vacías en el primer chico de la llave continental.
Con esta derrota en casa, Boca quedó obligado a torcer la historia. El Xeneize deberá viajar a Brasil con la premisa de conseguir una victoria heroica el próximo martes, si es que quiere revertir la serie y sellar su ansiado boleto a la gran final del certamen continental.
Vasco sorprendió y se fue al descanso en ventaja
La ida de las semifinales de la Copa Sudamericana comenzó con un trámite sumamente friccionado y dinámico. No obstante, Vasco da Gama se fue al descanso ganando 1-0.
En los primeros minutos, el conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena intentó adueñarse de la pelota con las intervenciones de Enner Valencia y Santiago Ascacíbar, aunque ambos equipos se mostraron imprecisos y debieron recurrir constantemente a los despejes defensivos para neutralizar los intentos iniciales.
Cuando el desarrollo se mantenía equilibrado y sin un dominador claro, un descuido defensivo cambió el panorama del partido. A los 24 minutos de la etapa inicial, Adson apareció libre de marcas por el segundo palo y conectó un potente cabezazo, decretando el 1-0 para Vasco da Gama.
A partir de la desventaja, Boca intentó reaccionar con empuje: buscó lastimar mediante intentos de Leonel Flores, pelotas paradas por Williams Alarcón y aproximaciones de Carlos Palacios que terminaron en posiciones adelantadas o bloqueadas por la zaga brasileña.
Asedio total y falta de eficacia: Boca empujó, pero Vasco resisitió con diez
El golpe en el primer tiempo obligó a Rodolfo Arruabarrena a mover el banco de suplentes de inmediato. Con el ingreso de Sebastián Villa por Williams Alarcón y posteriormente la entrada de Miguel Ángel Merentiel, Boca asumió el protagonismo absoluto, pero no llegó al empate.
El asedio local encontró un punto de inflexión a los 18 minutos del segundo tiempo: Andres Gómez vio la segunda tarjeta amarilla y fue expulsado con polémica, dejando a Vasco da Gama con diez futbolistas.
Con superioridad numérica, el arco visitante se convirtió en el destino constante de los ataques de Boca. Sin embargo, la falta de fortuna y la imprecisión en los metros finales le negaron el empate.
Lautaro Blanco reventó el poste con un tremendo remate de media distancia, y poco después, Santiago Ascacíbar también estrelló su disparo contra el travesaño.
Pese a arrinconar a la visita durante todo el tramo final, el marcador no se modificó. Boca dejó todo en cancha, pero viajará a Río de Janeiro con la obligación de dar vuelta la serie en el Maracaná.
Rodolfo Arruabarrena analizó la derrota de Boca ante Vasco da Gama y dejó un mensaje de optimismo
Tras caer en el partido de ida de las semifinales de la Copa Sudamericana, el técnico «xeneize» dio la cara en conferencia de prensa, reconoció la falta de claridad en el ataque y respaldó a sus dirigidos. Con la mirada puesta en la vuelta en Brasil, invitó a los hinchas a mantener la ilusión.

Luego del trago amargo que significó la ajustada derrota de Boca por 1-0 frente a Vasco da Gama en el compromiso de ida de las semifinales de la Copa Sudamericana, Rodolfo Vasco Arruabarrena dio la cara en la sala de conferencias.
Con un tono sereno pero marcadamente reflexivo y autocrítico, el director técnico repasó los aspectos tácticos que condicionaron al equipo, analizó el desarrollo del juego tras la expulsión del conjunto visitante y dejó en claro que la serie permanece totalmente abierta.

A la hora de hacer el primer diagnóstico de los 90 minutos iniciales, el Vasco no ocultó su desazón por el funcionamiento colectivo mostrado en la primera mitad, donde una desatención en pelota parada terminó inclinando la balanza en favor de los brasileños.
«Obviamente nos vamos con sensaciones de frustración. En el primer tiempo estuvimos muy acelerados, imprecisos y metimos mucha gente por delante de la línea de la pelota. Nos costó mucho darle la vuelta al partido a pesar de que tampoco sufrimos tantas ocasiones. En esa primera parte no fuimos inteligentes: por momentos ellos tenían el control del trámite o de la pelota y nosotros corríamos demasiado sin ningún provecho«, explicó el DT.
Del quiebre por la roja a la falta de puntería
En la segunda mitad, la historia cambió radicalmente de ritmo y postura. El ingreso de futbolistas de recambio e instantes más tarde la tarjeta roja que vio Andrés Gómez en la visita volcaron la cancha por completo hacia el arco defendido por Léo Jardim. Sin embargo, el gol de la igualdad nunca llegó.
«En el segundo tiempo empezamos con un poco más de tranquilidad. Si bien estábamos compartiendo la pelota, la expulsión nos llevó a tener más protagonismo más cerca del área y generamos situaciones. Tuvimos 10 o 12 minutos donde creamos ocasiones muy claras antes de caer en un pequeño bache. Después, sobre el final y a puro empuje con algunos desbordes, volvimos a tener opciones», analizó Arruabarrena.
Pese a lamentar la falta de eficacia en la red, el entrenador rescató la actitud de sus dirigidos: «No ha sido nuestro mejor partido y peca de cierto apresuramiento, pero el ímpetu, las ganas y el ir a buscar yo no los voy a criticar ni me voy a quejar nunca. Obvio que nos hubiese gustado ganar en casa o no tener diferencias en contra, pero restan 90 minutos y somos Boca. Hay que ir a Brasil a buscar la clasificación con cautela y convicción».
La ausencia de Leandro Paredes y la respuesta táctica
Uno de los temas obligados en la ronda de prensa fue la sensible baja de Leandro Paredes, ausente por lesión. Frente a las especulaciones sobre si la falta de volumen de juego en la mitad de la cancha se debió a su inactividad, Arruabarrena fue tajante para despejar excusas.
«Ya hemos hablado demasiado de eso. Nosotros y ustedes sabemos lo que significa para el grupo. La jerarquía de Leandro no la descubrí yo, te da todo y mucho más: es nuestro líder y nuestro capitán. Pero hoy no perdimos por eso ni estar imprecisos pasa por su ausencia. No nos podemos basar jamás en un solo jugador. Este grupo ha llegado a esta semifinal internacional por mérito propio y va a dejar la vida para meterse en la final».
Asimismo, al ser consultado sobre el cambio de esquema en el ataque y la titularidad de Enner Valencia por sobre Miguel Merentiel, el técnico detalló la búsqueda táctica: «Con la entrada de Enner buscamos tener un poco más de presencia en el área rival, ganar peso en el juego ofensivo y potenciar el juego aéreo, algo que sabíamos que podíamos explotar».
La revancha en Brasil y un pedido directo al pueblo xeneize
Para cerrar, el entrenador le quitó dramatismo a la incertidumbre dirigencial sobre el estadio en el que se disputará la revancha en Brasil, enfocando toda la atención en el aspecto mental de sus dirigidos.
«Sinceramente, de tantas vueltas que han dado con el tema de la sede ya no sé ni dónde vamos a jugar. Lo único que sé con certeza es que jugamos el próximo martes. Jugaremos en el Maracaná, en Paraguay, en Barranquilla o donde sea: hay que ir a jugar el partido y salir a ganarlo. El mejor incentivo que existe es la posibilidad concreta de meterse en una final continental, no hay mucho más que hablar, sí mucho que corregir«.
Y concluyó con unas emotivas palabras dedicadas a la hinchada: «A la gente le digo que mantenga la ilusión intacta, somos Boca e iremos a dejar la vida. Les pido que crean en este equipo. El grupo se encuentra fuerte; una derrota duele mucho, pero estamos en un club gigante donde tenemos la obligación de levantarnos rápido, no agachar la cabeza y trabajar desde mañana mismo».
fuente: perfil



