Fuentes de Itamaraty confirmaron a PERFIL que Julio Bitelli permanecerá en Brasilia y que la representación diplomática quedará reducida al área comercial. Cancillería confirmó el regreso del embajador Daniel Raimondi.
rasil decidió suspender el regreso a Argentina de su embajador en un nuevo capítulo de la crisis diplomática desatada por los reiterados insultos del presidente Javier Milei a su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. En la noche del martes, la Cancillería argentina respondió con un comunicado donde acusa a Brasilia de «aislarse de la región» por «cuestiones ideológicas».
La decisión fue confirmada a PERFIL por fuentes del Palacio de Itamaraty, que aclararon que no se trata de un «retiro» del embajador (una maniobra considerada un paso previo a la ruptura de relaciones diplomáticas), sino de una suspensión temporal de su regreso mientras el Gobierno brasileño evalúa los pasos a seguir.
«No se trata de una decisión definitiva, al menos por el momento«, explicaron.
La decisión del gobierno brasileño, que implica una histórica reducción de la representación diplomática a nivel de Encargado de Negocios, se produjo en relación a la escalada bilateral por las sucesivas declaraciones de Milei contra su par brasileño. Las misma comenzó durante en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro el pasado 25 de julio en San Pablo, cuando Milei insultó tanto a Lula como al cortesano Alexandre de Moraes.
Al igual que el líder del Partido de los Trabajadores, en los últimos años el miembro del Tribunal Supremo Federal se convirtió en uno de los principales objetivos de la militancia bolsonarista, también por haber sido el custodio del proceso electoral que coronó a Lula en 2022 al ejercer como titular del Tribunal Superior Electoral.
Recientemente, de Moraes fue quien denegó la solicitud del mandatario argentino quien había pedido permiso para visitar a Jair Bolsonaro, preso en su domicilio. El expresidente cumple una condena de 27 años por intento de golpismo, sentenciado por haber articulado un plan para evitar la asunción de Lula en 2022, un hecho vinculado al asalto a la Plaza de los Tres Poderes en Brasilia del 6 de enero de 2023.

En medio de los intentos ministeriales para bajar la tensión, incluidas declaraciones de los cancilleres Mauro Vieira y Pablo Quirno, por lo bajo sectores empresariales brasileños con fuerte presencia en el país confiaban en la «previsibilidad» de la relación bilateral y no tanto en la coyuntura. «Las coyunturas políticas cambian pero la relación comercial, industrial y energética entre ambos países lleva décadas de construcción», indicaron fuentes de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña de la República Argentina (Cambras) ante la consulta de PERFIL.
Sin embargo, días después Milei volvió a pronunciarse en contra de Lula luego de su paso por Perú, donde había asistido a la asunción de Keiko Fujimori, encendiendo nuevamente la mecha. «¿Mentí? Es un ladrón, es un corrupto«, afirmó en declaraciones a varios medios, redoblando la apuesta.
La reacción de Cancillería argentina
Las declaraciones del Presidente culminaron con la suspensión temporal de la presencia del embajador Bitelli, a lo que Cancillería argentina luego respondió informando que la Cancillería brasileña había «solicitado el regreso» del embajador Daniel Raimondi a la Argentina.
«En los últimos se produjeron numerosos episodios de expresiones y respaldos políticos cruzados entre dirigentes de ambos países», sostuvo el comunicado, aludiendo indirectamente a los vínculos entre el PT y el peronismo, pero sin mencionar los insultos de Milei en suelo brasileño (que fue lo que eventualmente enojó a Itamaraty).
«En todos casos Argentina decidió no convertirlos en un incidente diplomático. Nunca respondimos a una diferencia política con una medida institucional», continúa el texto.
La decisión de Brasilia ocurrió en paralelo a la indirecta expulsión de la embajadora brasileña en Estados Unidos, Maria Luiza Viotti, luego de que el gobierno de Donald Trump le revocara la visa alegando presuntas demoras en la ratificación del embajador estadounidense destinado a Brasilia.
La mala relación con la Casa Blanca, en tanto, se agravó casi en sintonía con lo que ocurrió con Buenos Aires, luego de que el Gobierno brasileño también rechazara las solicitudes de visa de dos funcionarios del Departamento de Estado estadounidense, que planeaban viajar al país para «custodiar» el proceso en torno al sistema del voto electrónico, en medio de denuncias de injerencia externa por parte del oficialismo brasileño. El gobierno de Lula entonces sostuvo que la misión no se encuadraba en una observación electoral tradicional y negó cualquier posibilidad de interferencia en las elecciones presidenciales previstas para el 4 de octubre.
Milei respondió a Lula: acusó a Brasil de actuar por «cuestiones ideológicas» y descartó una represalia
La Cancillería confirmó que Itamaraty solicitó el regreso del embajador Daniel Raimondi y redujo la relación al nivel de encargados de negocios. El Gobierno cuestionó la medida, pero aseguró que no responderá a la disputa política con otra decisión institucional.

El gobierno de Javier Milei respondió en la noche del martes a la decisión de Brasil de rebajar el nivel de la relación diplomática bilateral. En un comunicado oficial, la Cancillería acusó a la administración de Luiz Inácio Lula da Silva de actuar por «cuestiones puramente ideológicas». También sostuvo que la Argentina no adoptará una represalia diplomática como respuesta. La postura fue difundida poco después de que Itamaraty notificara formalmente su decisión.
El texto confirmó que el embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, fue convocado por el ministro de Relaciones Exteriores de ese país. Durante la reunión, el diplomático fue informado de que la representación entre ambos Estados quedará al nivel de encargados de negocios. El gobierno brasileño también solicitó su regreso a la Argentina.
«La República Argentina toma nota de la decisión adoptada unilateralmente por el Gobierno de la República Federativa del Brasil», señaló la Cancillería. En la misma declaración, lamentó que el país vecino resolviera «continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas». La respuesta no incluyó el anuncio de nuevas medidas contra la representación brasileña.
El argumento de la Cancillería
El Gobierno señaló que durante los últimos años hubo expresiones y respaldos políticos cruzados entre dirigentes de ambos países. Según el comunicado, la Argentina evitó hasta ahora que esas diferencias derivaran en incidentes diplomáticos. «En todos esos casos, sin excepción, la Argentina eligió no convertirlos en un incidente diplomático», sostuvo. La Casa Rosada presentó ese antecedente como el criterio que mantendrá frente a la decisión de Brasil.

«Nunca respondimos a una diferencia política con una medida institucional. Ese criterio es el que la Argentina sostiene hoy», agregó el documento. La salida de Raimondi se producirá a pedido del gobierno brasileño, pero Buenos Aires no anunció una decisión adicional por iniciativa propia. La Cancillería buscó así separar el regreso del embajador de una eventual represalia argentina.
El Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó además que los vínculos entre los Estados deben responder a «los intereses permanentes de sus pueblos». También reclamó que no queden supeditados a «las necesidades políticas y/o personales de los gobernantes de turno». El comunicado concluyó que la política exterior continuará guiándose por la defensa del interés nacional y la soberanía. También mencionó el mandato conferido por el pueblo argentino como fundamento de esa posición.
Fuente: Perfil



