Concejal socialista en París: “No se puede hablar de un triunfo de la izquierda”

El concejal en Francia, Mario González, destacó la participación masiva de los votantes franceses y se refirió al hecho de que la izquierda logró imponerse pero “sin mayorías”, mientras que la ultraderecha terminó tercera pero duplicando el número de diputados que ya tenía. “Estamos hablando de un resultado en el cual ninguno puede festejar”, declaró.

El concejal del Partido Socialista, Mario González, criticó la decisión del presidente francés al convocar elecciones tan cerca de los Juegos Olímpicos y catalogó la decisión como un movimiento prematuro que benefició a la derecha. Además, diferenció la victoria de la izquierda con aquella del año 1997, cuando la Izquierda Plural reflejaba una verdadera izquierda unida. “Saber que la izquierda unida ni siquiera obtiene la mayoría absoluta aun con un Frente Republicano, hace que lo primero que tengamos que hacer a partir de mañana es trabajar para que esto no ocurra más y que la ultraderecha retroceda”, expresó en Modo Fontevecchia, por Net TVRadio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1).

Ayer, el Nuevo Frente Popular de Jean-Luc Mélenchon se impuso en las legislativas francesas. No muchas veces sucede, pero se pusieron de acuerdo los ingleses y los franceses.

Suelen ponerse de acuerdo, aunque dicen lo contrario, pero suelen ponerse de acuerdo.

¿Cómo sigue el gobierno de Macron? ¿Qué significa concretamente para el propio Macron?

Para Macron es una situación política muy compleja, porque normalmente el presidente es el que nombra al primer ministro, pero claro, tiene que nombrar el primer ministro de una mayoría. Y hoy en día la Asamblea Nacional, tal y como está constituida desde las elecciones de ayer, no tiene mayoría clara. Tiene tres bloques, el bloque del nuevo Frente Popular, que no es Mélenchon. El nuevo Frente Popular tiene la France insoumise, que es el partido de Mélenchon, el Partido Socialista, los Verdes y el Partido Comunista.

Es decir, el líder del nuevo Frente Popular no es Mélenchon, algo que ha sido, de hecho, un elemento de debate de estas últimas semanas. Luego está el bloque del partido del presidente y luego el de la ultraderecha.

O sea que es, por ahora, muy difícil saber qué es lo que va a hacer Macron. Ya ha anunciado que lo que va a pedir es que se estructure la Asamblea, porque con estas elecciones hay que nombrar un presidente de la Asamblea, vicepresidentes, las comisiones y todo ese tipo de cosas. Y está esperando a ver cómo se estructura todo eso para ver si de ahí, eventualmente, del propio trabajo de los diputados, emerge un acuerdo, una mayoría, algo que le permita facilitar su trabajo al nombrar un nuevo primer ministro o ministra. 

Cuando Macron llamó a las elecciones inmediatamente después de haber perdido la primera vuelta, parecía temerario. Muchos decían que no se le entendía por qué lo hacía. Hoy, en retrospectiva y con el resultado, ¿Macron estuvo bien en hacer lo que hizo? 

No, no estuvo bien. Ha sido un error por varias razones. La primera, el periodo en el cual lo hace, estamos a dos semanas de inaugurar los Juegos Olímpicos, luego las elecciones europeas no dejan de ser, en un momento dado, una de las elecciones más favorables para la ultraderecha y por lo tanto con una dinámica muy a favor de la ultraderecha.

Lo que sí es cierto es que, de todas formas, a este Gobierno le quedaban muy pocos días porque ya era evidente que en cualquier momento iba a caer una moción de censura que iba a tener éxito, pero el momento no fue el bueno. Tendría que haber llamado a elecciones y disolver a partir del mes de septiembre, octubre o noviembre y ahí por lo menos la gente se hubiese preparado mejor, inclusive las elecciones se hubiesen preparado mejor.

¿Es cierto que el posicionamiento de Mbappé contra la derecha francesa colaboró a la mejora electoral de la izquierda?

No, de la izquierda no estoy seguro, porque Mbappé no llamó expresamente a votar por la izquierda, sino en contra de la ultraderecha. Pero, en realidad, ha habido toda una serie de intelectuales, deportistas, artistas y gente conocida, que ha llamado a votar y a hacer bloque contra la ultraderecha

Evidentemente, el personaje Mbappé es muy particular porque no deja de ser uno de los personajes más queridos y más famosos actualmente en Francia y sobre todo por el lugar del que viene, es decir, su simple apellido y sus orígenes son todo lo contrario de lo que puede proponer la ultraderecha.

De ahí a saber si ha tenido éxito o no, o si ha tenido un efecto, lo único que se puede decir es que los franceses se han dado cuenta de la dificultad, del peligro de la ultraderecha, y han votado de forma masiva, ya que hemos tenido unos resultados de participación que sólo se alcanzaron en 1981. O sea que una movilización muy fuerte, está lo de Mbappé, pero no solo es lo de Mbappé. 

Aquí en Francia les gusta el fútbol, pero no hay un Diego (Maradona). No existe ese sistema ni esa reacción. Hay mucha gente que lo escucha a Mbappé y que le importa tres cominos. Mbappé es popular, pero también hay otra gente que es muy popular y que también ha dicho cosas. Es decir, hay gente en Francia que le gusta el fútbol, pero también hay mucha gente en Francia a la cual no le gusta el fútbol, le gustan otros deportes, y por lo tanto la palabra de Mbappé no tiene tanta importancia.

Pero, reitero, la palabra de Mbappé no deja de ser saludable y bienvenida.

¿Influyó en algo el triunfo del laborismo en Inglaterra pocos días antes de las elecciones en Francia?

No creo porque en las elecciones francesas, primero, no se puede hablar de un triunfo ni de una victoria de la izquierda, es decir la izquierda ha terminado primera pero sin mayoría, o sea que ya de por sí es una pequeña victoria en el sentido de que ha terminado primera fuerza política, segundo, ha terminado primera fuerza política pero solo con 15 diputados más que la mayoría saliente, y tercero, si bien la ultraderecha termina tercera, pero con 142 diputados duplicando el número de diputados que tenía.

Es decir, estamos hablando de un resultado el cual ninguno puede festejar. Ciertamente ha ganado la izquierda, pero no es una victoria de la izquierda, no estamos hablando de la victoria que ha sido en Inglaterra, en la cual llevaban 14 años de gobiernos conservadores y en el cual el laborismo ha ganado dos tercios de las banquillas de los comunes. O sea que no tiene nada que ver el contexto, no creo que haya influenciado mucho.

De hecho voy a ser un poco severo, y mira que yo soy de izquierda, pero yo no creo que esta izquierda sinceramente pueda enorgullecerse de algo cuando presentando un dispositivo de izquierda única, cosa que ocurre pocas veces en la historia, si bien llegó a ser la primera fuerza, es solo a la segunda vuelta después de haber puesto en marcha el Frente Republicano. Es decir, que candidatos de la derecha se han retirado para permitir a candidatos del Nuevo Frente Popular ganarle a la ultraderecha y aun así, con todo eso, solo tenemos 180 diputados. Para mi no es un orgullo, para mi no es ninguna victoria.

En 1997, cuando se hizo lo que se llamaba la Izquierda Plural, con verdes, comunistas y socialistas, se obtuvo la mayoría absoluta, eso sí que era una victoria, eso sí que era una real y clara victoria de una izquierda unida. Pero hoy saber que la izquierda unida ni siquiera obtiene la mayoría absoluta aun con un Frente Republicano, saber que la izquierda unida ni siquiera obtiene la mayoría absoluta aun con un Frente Republicano, hace que lo primero que tengamos que hacer a partir de mañana es trabajar para que esto no ocurra más y que la ultraderecha retroceda, porque para mí sinceramente cantar victoria es prácticamente irresponsable.

Fuente: Perfil

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