Mensajes en WhatsApp, pintadas y hasta imágenes de armas encendieron la alarma en escuelas secundarias. La Justicia avanza con imputaciones por intimidación pública.
La escalada de amenazas de tiroteos en escuelas secundarias de Salta sumó ayer nuevos episodios y profundizó la preocupación en la comunidad educativa. A los hechos registrados el viernes pasado, se agregaron intimidaciones en los colegios Favaloro, Madre Teresa de Calcuta, Jesús de Praga, Perito Moreno y De Jesús, entre otros establecimientos, con mensajes e imágenes difundidos en grupos de WhatsApp de los estudiantes y advertencias escritas en baños.
El fenómeno, que ya derivó en denuncias penales, tres imputaciones de alumnos, detenciones, demoras y operativos policiales, llevó a los colegios a reforzar controles, requisar de mochilas y alterar la rutina escolar en distintos puntos de la ciudad y de la provincia. Anoche, este medio supo que había efectivos dentro de un establecimiento de zona sur.
Uno de los casos más sensibles se registró ayer en el colegio Dr. René Favaloro, donde un alumno envió a un grupo de WhatsApp un mensaje de «tiroteo» acompañado por una imagen de una pistola que luego se confirmó era una foto tomada de internet. Algo similar ocurrió en el Colegio de Jesús, donde además se encontró un mensaje escrito en el espejo del baño de las chicas.
El director de la Favaloro, Gustavo Licuime, explicó a la prensa que «hubo una amenaza a través de un grupo de WhatsApp, que ya fue informada al personal policial, y se siguieron los trámites que indica el Ministerio de Educación. Tenemos un protocolo que se activó luego de lo ocurrido la semana pasada».
Según precisó, fueron los propios padres quienes acercaron la información. «El primer paso es informar a los padres para evitar cualquier tipo de problema», indicó. En el Jesús de Praga, la amenaza apareció en los baños del establecimiento y fue detectada por un estudiante, lo que derivó en la activación inmediata del protocolo.
Requisas masivas
En el colegio Perito Moreno se vivió una de las escenas más impactantes a primera hora: más de 400 alumnos fueron sometidos a la revisión de mochilas en el ingreso, con presencia policial. El director Roque Yáñez explicó que la medida se tomó tras la aparición de mensajes en los baños que anunciaban un tiroteo para ayer. «Inmediatamente hicimos la denuncia y activamos el protocolo. Acordamos con los padres realizar la requisa para garantizar tranquilidad», señaló. No se encontraron elementos peligrosos y se notificó a las familias que por ahora los estudiantes no deben llevar mochilas.
En el colegio Madre Teresa de Calcuta circularon mensajes que advertían sobre un supuesto ataque e incluso mencionaban posibles víctimas para este martes. Allí se aplicaron medidas estrictas: los alumnos no pudieron ingresar con mochilas y aquellas que llevaron fueron retenidas en la dirección.
Una situación similar se replicó en el colegio Aráoz, de zona sur, donde también se restringió el ingreso con mochilas como medida preventiva por las amenazas que habían tenido la semana pasada.
«Efecto contagio»
Desde el Ministerio de Educación reconocen que la situación se expande y la vinculan con un fenómeno de imitación entre adolescentes. El secretario de Gestión Educativa, Alejandro Williams Becker, advirtió: «Entendemos que la difusión genera una especie de incentivo, un efecto contagio que queremos evitar».
El funcionario fue enfático: «No podemos tomarnos a la ligera como una broma algo que no lo es. Estas acciones pueden constituir un delito». Además, aportó un dato clave para dimensionar el fenómeno a nivel nacional: «El jueves, cuando estábamos en el Consejo Federal en Buenos Aires, ya había provincias donde el número de unidades educativas con denuncias superaba ampliamente las 100».
En ese sentido, explicó que el crecimiento de casos en Salta no resulta aislado ni inesperado: «Era previsible que esto aumentara, por la naturaleza del fenómeno y por el efecto que genera la difusión. Incluso puede haber un incentivo a que aparezca la escuela a la que uno va».
En el Perito Moreno requisaron las mochilas. J. Rueda
Williams Becker también confirmó que algunas amenazas incluyeron fotos de armas en grupos de WhatsApp, lo que derivó en medidas judiciales más severas: allanamientos y detenciones de menores.
En Salta, el avance del fenómeno también queda reflejado en cifras preliminares. Según fuentes policiales, hasta el viernes se habían registrado por lo menos 25 activaciones de protocolos en escuelas con intervención de las fuerzas de seguridad. Ayer, el dato actualizado, encendió una advertencia interna que grafica la preocupación: «Rueguen que no lleguemos a 100», deslizaron fuentes vinculadas a la investigación.
Desde el Ministerio de Seguridad le habían señalado a este diario que en cada establecimiento educativo en donde se solicitó la aplicación del protocolo por una denuncia de amenaza o pintadas, se incrementó la presencia policial en los alrededores.
Consecuencias penales
Hasta el momento hay al menos cuatro detenidos y dos demorados, aunque no se descarta que la cifra aumente con el avance de las causas. Las investigaciones se encuadran en la figura de intimidación pública, contemplada en el Código Penal. Desde el Ministerio remarcan que todas las amenazas son denunciadas y analizadas caso por caso.
«La requisa de mochilas en muchos casos responde a órdenes policiales o del fiscal interviniente», aclaró Williams Becker, quien además señaló que no se ha encontrado, en general, material peligroso.
Más allá de los resultados de los operativos, el impacto es profundo: controles reforzados, cambios en la organización escolar, suspensión de actividades y un clima de temor que atraviesa a toda la comunidad educativa. «Hay gente que legítimamente se asusta. Han pasado cosas terribles en otros lugares y eso genera una asociación inmediata», sostuvo el funcionario. Ayer, en varios establecimientos en donde hubo pintadas, muchos de los padres llegaron alertados a los colegios secundarios y retiraron a sus hijos.
fuente: El tribuno



