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domingo, octubre 17, 2021

Crimen en Villa Mitre: echaron a la familia de una acusada

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Vecinos destruyeron la casa de la imputada por el crimen de la docente Rosa Sulca. Al grito de asesina, la violencia nocturna fue brutal. La Policía impidió un castigo con fuego.

Una fuerte reacción se produjo entre las 23 y la madrugada del 1 de mayo en Villa Mitre. Una turba de vecinos, la mayoría mujeres y, entre ellas jóvenes y adolescentes, alumnas quizás de la docente Rosa Sulca, destruyeron la casa de la menor imputada como coautora del horrendo crimen perpetrado en la noche del martes.

Todo comenzó con una marcha por justicia, ya desde sus inicios, de tono descontrolado. Finalmente, la misma culminó su periplo sobre calle Julia Alderete al 600.

Violentísimos insultos, juramentos irreproducibles, piedras y luego el desmadre fue el corolario de una noche de furia vecinal.

Personal de Infantería apostado sobre la vereda del domicilio no pudo contener la violencia de las mujeres y algunos hombres que desplegaron todo un arsenal de ira contenida, sobrepasada por los pormenores del atroz homicidio, sufrido por la docente Rosa Sulca (48).

En la mañana de ayer, personal de Infantería volvió sobre el domicilio devastado por los vecinos y horas después la madre de la menor detenida por el crimen junto a sus hijas abandonaron Villa Mitre hacia un domicilio desconocido.

La razón: la velada amenaza que circuló por las redes sociales y luego por el boca a boca de que en la noche del viernes la furia se llamaría fuego. Así lo dejó entrever ayer un vecino de Villa Mitre consultado por El Tribuno.

Se sabe que desde tiempo atrás la familia de la adolescente ya había sido denunciada por vender drogas en el domicilio y en las plazoletas cercanas. No hubo respuesta.

Luego, las redes sociales hicieron -además- conocer a los vecinos que la maestra había solicitado ayuda a la policía tiempo atrás por numerosos robos y amenazas. No hubo respuesta.

Y también los audios y videos que circularon mostraron a las claras desinteligencias policiales y de la Justicia a la hora de una emergencia crucial. Y la respuesta fue a medias.

Ese contexto social desigual llevó a los vecinos a poner coto a una situación vista -hoy- totalmente prevenible y evitable, si se quiere.

Lo cierto es que en la tarde de ayer la familia de la joven imputada (junto a un adolescente) por el feroz homicidio de la maestra, perpetrado con arma blanca, abandonó el barrio. Ayudada por personal de Infantería, el mismo grupo que evitó la quema de la vivienda la noche anterior, la familia solo pudo retirar víveres y ropa.

La salida de la madre de la joven junto a las hermanas de la acusada llevó paz a los ánimos del vecindario.

Fiscal

El crimen de la docente Rosa Milagro Sulca está prácticamente dilucidado según fuentes de la fiscalía, sin embargo audios de la propia madre de la principal imputada hablan de una tercera persona, también joven, que habría participado del crimen. Es más, el audio puesto a consideración de nuestro lectores marca a las claras responsabilidades en el hecho.

En la causa están imputados Pablo Ezequiel Verón, de 18 años, y la adolescente de 17 años. También quedaron en esa situación dos policías, Antonio Exequiel Sanhueso y Juan Carlos Vizgarra, quienes fueron hasta la vivienda tras un llamado al 911 de Sulca.

Ante la falta de respuesta, los efectivos abandonaron el lugar sin entrar a la casa. Así, quedaron acusados de los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público y abandono de persona seguido de muerte.

Desde el Ministerio Público destacaron que uno de los elementos analizados fue “el informe consolidado del Servicio de Emergencia 911”. Más allá de la inacción de los efectivos, otras fuentes consultadas por este medio plantearon dudas sobre el tratamiento que podría haber tenido la llamada al ingresar al 911.

Aberrante

La mujer recibió 17 puñaladas en la zona alta del tórax. Se presupone que el crimen se produjo en ocasión de robo. El informe sobre las heridas y la distinta gravedad de las mismas podrían dilucidar si cuando llegó la patrulla policial, la mujer aún se encontraba con vida.

Muchos audios circularon por las redes y todos ellos aportaron algo para que finalmente el vecindario tomara una decisión inesperada: echar a la familia de Villa Mitre. En la noche, al grito de “asesina, asesina”, la turba de vecinos se manifestó provocando daños materiales en el domicilio.

Le soltó la mano

Se supo que la adolescente acusada en el grado de coautoría del crimen de la docente sí declaró.

La joven deslindó la responsabilidad en él o los acompañantes de esa noche.

Paralelamente, horas antes de su declaración un llamativo audio recibido por vecinos y adjudicado a la madre de la imputada, que decía que la adolescente era ajena al homicidio. Habla de su adicción a la pasta base y a tratamientos inconclusos de la menor para rehabilitarse. Todo ese caldo más lo ya hartamente conocido enardecieron aún más los ánimos.

Uno de los referentes del barrio sentenció ayer: “De la droga, nadie se hace cargo”. 


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