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miércoles, mayo 25, 2022

Día del Niño diferente: habrá chocolatadas virtuales y entrega de regalos casa por casa

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 Entre respetar las normas de distanciamiento, pero sin dejar de lado la fecha que todos los niños esperan, los merenderos buscan adaptarse. Algunos piensan en festivales, pero con todos los protocolos de distanciamiento.

Este Día del Niño los coordinadores de los merenderos deberán exprimir el ingenio para no desilusionar a los más chicos, ya que, junto con la Navidad, es la fecha que más esperan en el año. Algunos piensan en festivales virtuales, mientras otros planean ir casa por casa. Más allá de los planes, todos coinciden en algo: el festejo de este año necesita más que nunca la ayuda de la gente para poder agasajar a quienes necesitan cada vez más asistencia.

El Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas prepara una “chocolatada virtual” para el 30 de agosto. Planean hacer los festejos en el sindicato y transmitirlo por internet. Son cerca de 150 niños entre hijos y nietos de canillitas. “Ando pedigueñando, está dura la colecta”, contó José Santillán, secretario general del sindicato. El objetivo es armar cajas con lo que consigan, desde cuadernos hasta golosinas. Ya consiguieron los premios mayores: cuatro bicicletas y una tablet, que serán sorteados en el mismo día del festejo virtual. “A las cajas las retirarán o se las haremos llegar a las familias”, contó el gremialista. La pandemia provocó la falta de revistas y diarios de Buenos Aires, sumado al bajo consumo que “ya venía hace 4 años”, por lo que desde el sindicato armaron olladas los viernes, a la que asisten los propios agremiados y otros convidados, como los vendedores de frutas y pochocleros. En este contexto, el agasajo además de ser atípico “es necesario”.

El merendero Niño de Dios, de Villa Unidad, inaugurará sus festejos del Día del Niño este año. Nació hace 6 meses, apenas comenzó a funcionar, sobrevino la pandemia que hizo aún más necesaria la ayuda.

“Hay mucha gente que se quedó sin trabajo y otros que ya trabajaban en negro, como vendedores ambulantes o albañiles”, contó Juan Marcelo Sánchez, encargado del merendero. También son asistidas con una merienda mujeres solas. “Muchas tienen denuncia por violencia y el papá de los chicos no les pasa plata”, advirtió Marcelo. El festejo del merendero será presencial el 6 de septiembre, por lo que cortarán las calles: “Ya tenemos los permisos, tenemos 10 tablones, los pondremos sobre las veredas e iremos repartiendo”, explicó Sánchez. Aún resta confirmar los regalos y los animadores. “Tenemos que ver lo que es títeres, payasos, bailes infantiles. Hay una fundación que arregla juguetes usados, nos confirmaron que tienen juguetes para 20 niños”, contó el voluntario.

“Sentir el hambre”

Al ser consultada por el festejo, Jimena Calafiore no pudo contener las lágrimas: “No sabía si hacerlo, este año se complicó tanto la situación. Me da vergenza pedir porque sé que todo el mundo la está pasando mal”. El merendero Pan de Vida, que funciona en la iglesia de La Silleta, después de 9 años de ofrecer un almuerzo los domingos, dejó de funcionar. Ahora visitan una vez a la semana a 19 familias con un bolsón de mercadería y ropa. “Imaginate que hay que sentir el hambre, y ver a los chicos en esta condición. No pasa solo por la comida, sino por ir a verlos, compartir, abrazarlos y eso ya no se puede”, indicó la mujer, y aseguró que entre la incertidumbre recibió un llamado para donarle golosinas que la animó. “Le pedí señales a Dios”, aseguró.

Jimena resaltó que los otros años “estaba en la gloria”, ahora solo espera poder llevarles una bolsa con golosinas cuadernos y lápices a los niños. “Ellos no tienen plataformas virtuales”, advirtió la mujer que agradeció la ayuda de César Aguierre, la promoción 23 del Instituto Tommasini y a los músicos de la Orquesta Sinfónica de Salta.

Con fiado mantiene el merendero

Una familia sostiene la asistencia a sus vecinos en la zona oeste alta.

El merendero Señor del Milagro, del barrio San Pablo, en la zona oeste alta de la ciudad, sobrevive como puede. Se sostiene entre alguna ayuda estatal que le llega, pero por sobre todo por el tesón de una familia que no lo deja caer. 

Comenzó hace un año como comedor y así funcionó hasta marzo, cuando comenzó la pandemia. Ante la imposibilidad de solventar un plato de comida diario, para no cerrar y atender a los asistentes que son cada vez más, se reconvirtió en merendero.

“Sale de nuestros bolsillos para comprar el pan, para comprar el azúcar. Cuando no tengo, pido fiado y luego pago”, contó Adriana Velázquez, una de las encargadas del merendero al que asisten 100 vecinos, principalmente niños y adultos mayores de los barrios San Pablo Oeste, Olivos y Sauce. 

“Nosotros tenemos niños, chiquititos, gente de bajo peso, abuelitos. Ellos son los que más vienen a buscar comida”, contó la mujer.

Con la pandemia, la demanda aumentó. “Viene más gente”, indicó. 

Adriana aseguró no cobrar ninguna ayuda estatal, ni el subsidio que se lanzó para mitigar los efectos económicos de la pandemia. No pudo acceder al ingreso familiar de emergencia (IFE) porque su marido trabaja en relación de dependencia. “Mi marido me dice: gorda vas a tener que dejar el merendero, y yo le dije que no lo voy a dejar. No puedo, hay chicos bajo peso, la gente del barrio me pedía que siga, que no lo deje”, contó la voluntaria.

El sostén y atención del merendero es familiar. Adriana trabaja con su suegra y una tía. Se turnan para atender la demanda. “Cuando yo no tengo, ellas ponen”, aseguró. El menú es algo caliente, té, mate cocido y el día de suerte, chocolate, acompañado de una porción de pan, y si “se puede”, algo dulce. Lo que se obtiene con esfuerzo, se comparte. “Hay veces que yo no le doy de comer a mi hijo. Con lo que yo hago el té para los otros, mi hijo ahí toma”, relató Adriana. 

Hasta el momento, el merendero recibió en dos oportunidades asistencia estatal. La última llegó hace unas semanas, “pero ya me queda para unos días más no más”, advirtió. La mujer contó que los otros merenderos recibieron más ayuda que el suyo. Indicó haber cursado los controles que hizo el Ministerio de Desarrollo Social y haber presentado los trámites que la burocracia le exige para recibir asistencia. Trámites que pudo cumplimentar también gracias al fiado. “Me piden que presente las copias de los DNI de los vecinos que vienen y eso hice. El marido de mi hermana tiene fotocopiadora, saqué y le dije que le pago después”, contó. El pedido que la mujer le elevó a las autoridades es de alimentos y herramientas para poder cocinar, entre ellos “una olla más grande”. 

Ante la cercanía del Día del Niño, el merendero prepara una “polla” para poder comprar algunos regalos. Venden números a 30 pesos. El contacto para donaciones es 3875782613.

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