El Arzobispo de Salta apeló el fallo que le ordenó una capacitación y tratamiento psicológico

Es en el contexto del proceso iniciado por las monjas de clausura del convento San Bernardo que acusaron Cargnello y otros tres sacerdotes de violencia de género y económica.

Al borde del plazo establecido, el abogado del arzobispo de SaltaMario Cargnelloapeló la resolución judicial dictada el viernes para que el religioso se capacite en cuestiones de género y haga un tratamiento psicológico. La resolución la firmó la jueza de Violencia Familiar y de Género, Carolina Cáceres Moreno, quien interviene en el proceso iniciado por las monjas de clausura del convento San Bernardo. Las carmelitas acusaron al arzobispo y otros tres sacerdotes de violencia de género y económica.

Hoy se cumplen los cinco días otorgados para apelar la resolución emitida el viernes por Cáceres de Moreno que alcanza a Cargnello; al sacerdote Lucio Ajaya; al obispo emérito Martín de Elizalde y al vicario judicial Loyola Pinto y de Sancristóval.

El abogado Eduardo Romani apeló en nombre del arzobispo y Ajaya, mientras que Pablo Pfister lo hizo por De Elizalde y Carlos Cornejo Costa por el vicario judicial. La resolución de la jueza salió después de que Romani pidiera el cierre del proceso cautelar iniciado en la Semana Santa del 2022 porque se cumplieron los dos años “sin novedades”.

En el monasterio, ubicado a pocas cuadras de la catedral de Salta, se mantiene la custodia policial y siguen vigentes las medidas de restricción contra los cuatro sacerdotes acusados por las monjas.

El nudo del conflicto entre las carmelitas y el Arzobispado es el apoyo de las monjas a la devoción por la Virgen del Cerro y su vínculo con María Livia Galliano, la mujer que desde 1990 dice que “ve y escucha” a la virgen. La Iglesia no la reconoce aunque alrededor del relato de esas “apariciones” se mueven anualmente miles de peregrinos a la ermita que se construyó en el barrio Los Tres Cerritos, a unos 10 minutos del centro de Salta.

En su resolución Cáceres de Moreno señaló que los sacerdotes acusados por la monja tienen ” desconocimiento tanto de la normativa vigente en la materia [de género] como de la conceptualización de la violencia de género y perspectiva de género”, para quienes es una cuestión de “sensibilidad de las denunciantes… paranoia… ideología… desobediencia… de carácter o mal humor…”.

Para la jueza esa situación es de “suma gravedad en autoridades eclesiásticas” y está “probado” que hubo violencia. La existencia de violencia no fue considerada probada por la Fiscal Penal a la que ella misma le corrió vista antes.

Conflicto eclesial

En lo que hace a la Iglesia, cuando estalló públicamente el conflicto –que era vox populi hacia adentro– se conoció el documento emitido por el Vaticano fechado el 30 de marzo del 2022, 12 días antes de la presentación judicial de las monjas, en el que les pide a las carmelitas que no se involucren con la “vidente”, como llama a Galliano.

El texto plantea que la orden “no debe en ningún modo involucrarse en actividades ligadas a la así conocida Obra Yo soy la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús y Yo soy el Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús y sostener esta actividad, que claramente tiene sus repercusiones entre los fieles”. Las monjas son socias de la fundación.

El Papa Francisco, a quien la jueza Cáceres de Moreno pidió “notificar” de su resolución”, designó al delegado pontificio Javier Belda Iniesta como “mediador” en el conflicto con el Arzobispado. Fue quien ejerció la defensa del obispo emérito Gustavo Zanchetta, condenado por la Justicia en marzo del 2022 a cuatro años y medio de prisión por abuso sexual.

Hace un año y medio el monasterio de las carmelitas dejó de depender del Arzobispado de Salta y deben tratar directamente con la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, de la que siempre dependieron.

fuente: FM 899

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