El FMI estimó que “muy pronto” se reunirá el directorio para aprobarar la revisión del último trimestre del 2022

En la primera conferencia de prensa de la portavoz del FMI, Julie Kozack, señaló que se avanza con la revisión de cuentas, para así habilitar el desembolso de u$s5.300 millones. Respecto de las nuevas medidas financieras indico que estaban en conocimiento. Reconoció que Argentina por la sequía enfrenta condiciones “mas desafiantes”.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) puso bajo la lupa las recientes medidas adoptadas por el Ministerio de Economía sobre la deuda interna, más específicamente sobre el canej de bonos en dólares y adelantó que se avanza con la revisión de las cuentas públicas para habilitar un próximo desembolso de u$s5.300 millones para la Argentina.

Julie Kozack, en su primera conferencia de prensa desde que asumió el cargo de portavoz del organismo en reemplazo de Gerry Rice, señaló que “tienen conocimiento de las medidas y las estamos evaluando en el marco de los objetivos del programa”.

La vocera remarcó que “en nuestra opinión un manejo prudente es necesario para mejorar el funcionamiento del mercado doméstico de bonos y el mercado de cambios tiene que ser conducido de una manera tal que no agregue vulnerabilidades en el camino y además tiene que estar acompañado por acompañado por políticas macroeconómicas estrictas y consistentes”.

Respecto de la reunión del directorio del organismo, paso necesario para el desembolso de u$s5.300 millones de dólares que recibirá el país, sostuvo Kozack que el encuentro se realice “muy pronto”. Si bien no precisó una fecha, en dos oportunidades señaló que se realizará dentro de los cronogramas habituales. La expectativa oficial es que el Directorio aprueba la revisión correspondiente al ultimo trimestre del 2022 hacia fin de este mes.

Ámbito preguntó respecto a si el Fondo podría evaluar modificar la meta fiscal -establecida en 1.9% en relación al PBI para este año- considerando los efectos negativos de la sequia y la guerra en Ucrania.

La Argentina viene planteando la necesidad de contemplar en el acuerdo las desfavorables condiciones tanto externas como internas. Según los cálculos oficiales, la guerra en Ucrania significó un costo para el país del orden de los u$s5.000 millones. Mucho más grave es el impacto de la sequía con una reducción estimada del orden de los u$s20.000 millones en los ingresos por exportaciones y una caída de u$s6.000 millones en la recaudación tributaria.

Al respecto, la portavoz recordó que el pasado 13 de marzo el staff técnico del organismo y las autoridades argentinas llegaron a un acuerdo sobre el cumplimiento de las metas del cuarto trimestre del año pasado, incluso con margen. Después de la consideración del Directorio, la Argentina, señaló, “tendrá acceso a un desembolso de u$s5.300 millones”.

La funcionaria remarcó que el “manejo prudente” de la política macroeconómica en el segundo semestre de 2022 “soportaron la estabilidad y aseguraron el cumplimiento de las metas”.

Pero señaló que por las condiciones “más desafiantes” que enfrenta el país, particularmente por la “crecientemente severa sequía” hacen necesaria la “adopción de medidas más fuertes para salvaguardar la estabilidad”. Al respecto hizo referencia al “aumento de la inflación y a los contratiempos políticos”.

Cabe recordar que Kozack conoce bien la Argentina ya que, durante los primeros dos años del gobierno de Alberto Fernández, estuvo a cargo del staff que negocio con el entonces ministro Martín Guzmán el programa vigente. Luego fue designada como subdirectora del Departamento de Europa de la entidad, posición que dejó para hacerse cargo de las comunicaciones del Fondo.

Los desafios pendientes, según el FMI

En su comunicado el Fondo advierte que “en un contexto económico más desafiante, particularmente la sequía cada vez más severa, se necesitan acciones de política más sólidas para salvaguardar la estabilidad, abordar el aumento de la inflación y los reveses de políticas, así como mantener el ancla del programa”.

En lo inmediato, la Argentina solicitó una modificación del objetivo de acumulación de reservas internacionales netas para 2023, en respuesta al menor ingreso de divisas derivado de la sequía.

Este pedido fue contemplado por el Fondo, pero en el último comunicado también se deja en claro que no habrá modificaciones en la meta fiscal. Se señala que “las autoridades están comprometidas en alcanzar el déficit fiscal primario del 1,9 por ciento del PIB en 2023 a través de controles continuos de gastos, una mejor focalización de los subsidios energéticos y de la asistencia social, y una mejor priorización del gasto de capital, al tiempo que protegen el gasto social y de infraestructura prioritario”.

Particularmente, el FMI hace énfasis en la necesidad de continuar implementando el esquema de segmentación en las tarifas energéticas, eliminando los subsidios para los usuarios residenciales de mayores ingresos a partir de mayo y para los usuarios comerciales a fines de 2023.

El compromiso también contempla mantener positivas las tasas de interés para hacer frente a las presiones inflacionarias. Justamente el Banco Central subió recientemente la tasa de 300 puntos.

El press report dice que paralelamente que “continuarán los esfuerzos para asegurar la competitividad externa y fortalecer la cobertura de reservas, que la conducción económica planea complementar a través de la oportuna racionalización de la política cambiaria”.

En el comunicado también se señala que las autoridades argentinas “se comprometen a no utilizar reservas internacionales ni emitir instrumentos de deuda externa de corto plazo para intervenir en los mercados cambiarios paralelos”.

Otro de los objetivos que se mantiene es un límite de 0,6% del PIB para el financiamiento monetario del déficit fiscal. Al respecto, el Fondo pondera que “se está implementando con cautela y buena comunicación una estrategia proactiva de gestión de la deuda en el mercado local”.

Esta política “está ayudando a afrontar los vencimientos de deuda, especialmente en el segundo y tercer trimestre, movilizar el financiamiento interno y mejorar el funcionamiento del mercado de bonos y cambiario, evitando agregar vulnerabilidades en el futuro”. En principio, las recientes medidas que establece el canje de bonos del sector publico, estarían en línea con este criterio.

Además, se señala que las autoridades continúan movilizando financiamiento oficial de fuentes multilaterales y bilaterales, incluso mediante la finalización de acuerdos bilaterales con los pocos acreedores restantes del Club de París.

En esta materia, cabe recordar que, a comienzos de mes, Massa obtuvo un crédito del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) por USD 840 millones que financiará obras del gasoducto para Vaca Muerta.

El compromiso de la Argentina con el FMI

El Fondo pondera la conducción del ministro Sergio Massa por su “compromiso continuo para abordar los desequilibrios macroeconómicos y salvaguardar la estabilidad”, según señaló en el comunicado del staff técnico del organismo el pasado 13 de marzo.

En el contexto de escasez de divisas que enfrenta el país, fue clave la aprobación por parte del staff técnico del Fondo, de la última revisión de la marcha del programa argentino que permitirá -tras la consideración del Directorio- que Argentina tenga acceso a alrededor de USD 5.300 millones (DEG 4.000 millones) sobre fin de mes.

Esta aprobación se logró sobre la base de “la gestión macroeconómica prudente” en la segunda mitad del año pasado, según señaló el Fondo, que “respaldó la estabilidad y ayudó con cierto margen a asegurar los objetivos del programa hasta fines de 2022”.

En esta revisión los técnicos señalaron que todos los criterios de desempeño cuantitativo hasta fines de diciembre de 2022 se cumplieron con cierto margen. Así, el déficit fiscal primario de 2022 alcanzó el 2,3% del PIB (frente a una meta del 2,5%), en particular debido al sólido control del gasto y las acciones para mejorar la focalización de los subsidios y la asistencia social.

Al mismo tiempo, las reservas internacionales netas aumentaron en USD 5.400 millones (por encima de la meta de USD 5.000 millones), debido a mejoras en la balanza comercial y un importante apoyo oficial.

Sin embargo, en su comunicado el Fondo también advierte que “en un contexto económico más desafiante, particularmente la sequía cada vez más severa, se necesitan acciones de política más sólidas para salvaguardar la estabilidad, abordar el aumento de la inflación y los reveses de políticas, así como mantener el ancla del programa”.

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