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domingo, octubre 17, 2021

Estados Unidos sigue en crisis y Trump profundiza la grieta con la oposición

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 El presidente volvió a exigir la Guardia Nacional y Cuomo lo desafió.

Tras amenazar con sacar a los militares a la calle y desatar una nueva noche de protestas, saqueos y represión en Estados Unidos, el presidente Donald Trump exigió ayer públicamente a las autoridades demócratas de Nueva York que llamen a la Guardia Nacional, mientras su posible rival electoral, Joe Biden, relanzó su campaña y lo acusó de dividir al país.

En medio de la disputa partidaria, en las calles grandes manifestaciones volvieron ayer a desafiar los toques de queda en varias ciudades del país, una de ellas en la capital, Washington, donde los manifestantes llegaron de manera pacífica hasta las cercanías de la Casa Blanca, pese a la creciente presencia de oficiales armados y la amenaza de Trump de reprimir.

Nueva York, en tanto, amaneció ayer con zonas de la ciudad arrasadas por los saqueos de la noche anterior, que dejaron más de 700 arrestos durante el primer toque de queda decretado en la ciudad de los rascacielos en casi 80 años.

Tras una larga jornada de protestas pacíficas del pasado lunes, la situación cambió al caer la noche, con incendios por las calles, destrozos y robos en tiendas y choques entre los agentes y grupos de jóvenes.

Mientras las calles cada vez se calientan más, Trump tensó aún más la discusión política con la oposición.

“Ayer (por el lunes) fue un mal día para los hermanos Cuomo (por el gobernador Andrew Cuomo y su hermano, el periodista de CNN, Chris). Nueva York se perdió a manos de saqueadores, matones y radicales de izquierda; el gobernador se niega a aceptar mi oferta de una Guardia Nacional dominante; Nueva York fue hecha pedazos”, tuiteó Trump, tras una nueva noche de furia en esa ciudad.

“Los delincuentes y los perdedores están destrozándolos. ­Actúen rápido! ­No cometan el mismo error horrible y fatal que cometieron con los geriátricos!”, agregó poco después, en referencia a uno de los principales focos de infección que tuvo la pandemia de coronavirus en esa zona, la más golpeada del país.

Ya el lunes el mandatario había advertido que si los gobernadores y alcaldes afectados por la ola nacional de protestas contra el asesinato de George Floyd, un hombre negro que murió cuando era detenido en Minneapolis, no llaman a la Guardia Nacional para recuperar el control de las calles, entonces desplegará a los militares, algo que requeriría invocar una ley de hace más de dos siglos.

Esa amenaza fue recibida por los manifestantes con desafíos masivos a los toques de queda nocturnos impuestos en la mayoría de las grandes ciudades del país y por la oposición, con una aparente decisión de enfrentar el llamado a la mano dura de la Casa Blanca.

El horario de vigencia del toque de queda fue ampliado en varios casos y, según las respectivas ciudades, rige desde las 14, las 16, las 18 o las 20.

Como sucedió durante el pico de la pandemia, Nueva York se convirtió en el símbolo de esa confrontación partidaria.

El alcalde Bill de Blasio dejó en claro nuevamente que no quiere a la Guardia Nacional en las calles neoyorquinas y trató de transmitir calma al anunciar una extensión del toque de queda para toda la semana y desde las 20, tres horas antes que el horario que estuvo vigente hasta el lunes.

“Vamos a atravesar unos días duros, vamos a volver a imponernos, generen paz, pónganse de pie”, les dijo a un grupo de líderes comunitarios ayer, según el canal de noticias ABC.

Mientras más de 20.000 guardias nacionales fueron desplegados en 29 estados para reprimir las protestas y los incidentes, el gobernador Cuomo ratificó ayer que no convocará a la fuerza semimilitar si el alcalde no está de acuerdo.

“Gracias pero no, gracias”, le respondió, desafiante, al presidente ante la prensa, y ofreció un nuevo mensaje de apoyo a los manifestantes que en todo el país protestan contra la brutalidad y el racismo policial.

Poco a poco, oficialismo y oposición están redirigiendo la actual crisis política, desatada por la nueva ola nacional de protestas antirracistas y la represión con que respondieron muchas de las fuerzas policiales locales, hacia un enfrentamiento de tono electoral.

En tanto, en la cuna de estas protestas, en Minnesota, el Gobierno lanzó una investigación de derechos humanos para analizar la actuación de la Policía local durante los últimos 10 años.

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