El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Salta, Mario Assad, aseguró que la obra social provincial acumula retrasos que afectan el circuito de provisión de medicamentos. Señaló caída del consumo, desfinanciamiento y riesgo de cortes de crédito por parte de droguerías, aunque ratificó que la atención a los pacientes se mantiene.
El sector farmacéutico de Salta atraviesa un escenario cada vez más delicado y con señales de mayor tensión financiera. Así lo advirtió el presidente del Colegio de Farmacéuticos, Mario Assad, al referirse a las demoras en los pagos de obras sociales, con especial preocupación por el Instituto Provincial de Salud (IPS), que estaría próximo a acumular tres quincenas vencidas en el segmento ambulatorio.
“En un par de días más, ya serían tres las quincenas vencidas que tiene IPS. Tres quincenas del segmento ambulatorio, más los otros planes que también vienen retrasados”, sostuvo en diálogo con FM Profesional, al tiempo que describió que la crisis del sector no es nueva, sino el resultado de un deterioro sostenido desde hace más de un año.
Según explicó Assad, el desbalance actual se apoya en dos factores centrales: la caída en las ventas y el atraso crónico en el cobro de prestaciones. “Eso es lo que nos lleva a una situación de desfinanciamiento: caída de ventas y retraso en obras sociales”, resumió.
En ese sentido, el dirigente farmacéutico reveló que la retracción en el consumo se traduce en una pérdida fuerte para los comercios del rubro. “Para nosotros viene significando un 25% o 30% menos en unidades de venta, un número bastante considerable para una farmacia”, apuntó.
Assad remarcó que, a diferencia de otros sectores, la farmacia no puede modificar sus ingresos mediante aumentos o estrategias comerciales, ya que los precios se fijan a nivel nacional. “La farmacia no es la formadora de precio. El precio del medicamento viene fijado a nivel nacional y es el mismo para todo el país”, indicó.
A ese margen limitado, explicó, se suman los gastos fijos que resultan difíciles de sostener en un contexto de menor consumo: “La carga impositiva, los empleados, el alquiler en el caso que haya que pagar, hacen que cueste mucho sustentar una oficina de farmacia”, expresó.
Un circuito que se rompe: farmacias, droguerías y laboratorios
El presidente del Colegio de Farmacéuticos describió cómo el atraso en los pagos de las obras sociales termina afectando a toda la cadena de comercialización. “El sistema es simple: se compra, se vende, se cobra, se debe. Si una de las patas se desbalancea, desequilibra todo”, explicó.
En la práctica, dijo, la mora genera que las farmacias no puedan cumplir con sus proveedores directos. “Las farmacias no pueden cumplir en tiempo y forma con sus proveedores, que son las droguerías. Y las droguerías tienen que pagar a los laboratorios”, señaló, marcando el efecto dominó que se activa cuando el dinero no circula en los plazos previstos.
En ese marco, Assad alertó que las droguerías suelen otorgar bonificaciones por pronto pago, algo que se pierde cuando el sistema entra en mora. “Cuando la farmacia se atrasa, la droguería apremia el pago o directamente corta el crédito y la farmacia no puede aprovisionar”, advirtió.
IPS y PAMI: el peso de las grandes obras sociales
Assad recordó que, en el caso de Salta, las dos obras sociales más importantes para el circuito farmacéutico son IPS y PAMI, que representan un porcentaje clave en la estructura de ingresos. “En promedio, un 40% del total de ventas de una farmacia”, explicó.
Sin embargo, también aseguró que ambas presentan una “cronicidad de mora” que complica los flujos financieros. “Son grandes volúmenes en dinero, que la farmacia no se hace de esa acreencia para cumplir con sus obligaciones”, sostuvo.
En relación a IPS, señaló que tras la intervención de la obra social los pagos habían mejorado parcialmente, pero que la situación volvió a deteriorarse. “Medianamente se empezaron a acomodar los plazos, pero hoy por hoy estamos de nuevo en mora”, afirmó.
Por ese motivo, adelantó que el Colegio y las entidades del sector ya iniciaron gestiones formales. “Hoy justamente estamos mandando una nota, es el primer paso que hacemos siempre: apremiar el cobro y mantener reuniones permanentes para que se fijen fechas previsibles”, dijo.
Impacto en los pacientes y consumo “de lo urgente”
Si bien Assad dejó en claro que las farmacias “nunca dejan de atender” y que el objetivo es evitar que se desampare a quienes necesitan medicación, admitió que el contexto económico golpea directamente en el mostrador, sobre todo en pacientes con tratamientos crónicos.
“Observamos que el jubilado que está polimedicado opta por ahí entre lo más urgente y deja de lado otro”, describió. Como ejemplo, mencionó que hay pacientes que priorizan fármacos para patologías cardiovasculares, pero resignan la compra de otros medicamentos por falta de recursos.
Ante esa realidad, indicó que muchas veces se busca ofrecer alternativas para bajar el costo, como la sustitución por genéricos cuando es posible. “Si hay un sustituto, un medicamento genérico, se lo ofrece porque es la misma monodroga, la misma dosis”, explicó.
Finalmente, Assad señaló que los convenios con obras sociales establecen plazos de pago, pero en la práctica no siempre se respetan, y que incluso cuando se prevén intereses por mora, estos no se efectivizan. “La obra social no nos paga ningún interés y eso va acumulando una deuda que en algún momento se puede ejecutar por la vía judicial”, advirtió.
fuente: Fm 899



