La Justicia dictó sentencia en el caso del femicidio de Mercedes Kvedaras, condenando a José Eduardo Figueroa a prisión perpetua. El crimen fue considerado como un acto de violencia de género por la fiscalía, que había solicitado la pena máxima, mientras que la defensa había pedido una condena mínima.
José Eduardo Figueroa fue condenado a prisión perpetua por el asesinato de su esposa, Mercedes Kvedaras, tras un fallo unánime del tribunal integrado por los jueces Cecilia Flores Toranzo, Eduardo Sángari y Leonardo Feaz. El veredicto sigue el pedido de la fiscalía, la querella y la Asesora de Menores, quienes habían solicitado la máxima pena, mientras que la defensa había solicitado una pena de diez años.
En la audiencia de ayer, Figueroa tuvo la oportunidad de expresar sus últimas palabras, donde pidió perdón a la familia de la víctima, a la suya y a sus hijos, por el dolor que había causado.
El tribunal, tras deliberar, dictó la condena por el homicidio doblemente calificado de Kvedaras, quien murió a manos de su pareja en un crimen que fue calificado como femicidio debido a la relación de pareja preexistente y la violencia de género que mediaba en el vínculo.
La fiscal penal de la Unidad de Femicidios, María Luján Sodero Calvet, representó al Ministerio Público Fiscal en el juicio, y en su alegato subrayó la determinación de Figueroa al ejecutar el crimen con una violencia extrema.
Además de la condena a perpetua, el fallo incluyó una serie de disposiciones. Entre ellas, se dispuso que Figueroa sea registrado en el Banco de Datos Genéticos, lo que es una práctica habitual en casos de delitos graves.
También, el tribunal resolvió no hacer lugar a la solicitud de indemnización para las víctimas indirectas del crimen, como había pedido la fiscalía y la querella.
El fallo también contempló la remisión de las constancias pertinentes a la Fiscalía, en relación con la conducta del médico forense Daniel Eduardo Dib, quien podría enfrentar cargos por falso testimonio, así como el remitir copias al Tribunal de Ética del Colegio de Médicos de Salta debido a su posible responsabilidad en este sentido.
Igualmente, se ordenó la remisión de documentos sobre la intervención del Licenciado Enrique Prueger, por la posible comisión del delito de ejercicio ilegal de la profesión y falso testimonio. En cuanto al médico psiquiatra Rubén Osvaldo Navarro, no se hizo lugar al pedido de remisión relacionado con su intervención en el caso.
Este fallo pone fin a un juicio que ha conmocionado a la comunidad salteña, donde la justicia ha determinado que Figueroa debe cumplir con la pena máxima por el asesinato de su esposa, un crimen que no solo terminó con la vida de una mujer, sino que dejó profundas secuelas en su familia y seres queridos.
Fuente: El Tribuno



