El endeudamiento de las familias se convirtió en el principal flanco débil del sistema financiero, donde el ratio de irregularidad se consolidó en el 8%.
El peso del deterioro recae abrumadoramente sobre los hogares, que registran una morosidad cercana al 13%—más de tres veces la de las empresas— impulsada especialmente por el salto en los préstamos personales y el estancamiento general del financiamiento familiar.
Esta situación de vulnerabilidad en la base de la pirámide crediticia ya comenzó a erosionar la rentabilidad de corto plazo de las entidades bancarias a través de mayores cargos por incobrabilidad, aunque el sistema mantiene sólidos niveles de cobertura y patrimonios robustos para absorber el impacto.
fuente: Aries



