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sábado, diciembre 3, 2022

Hoy vence el plazo del canje de la deuda

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Esta tarde finaliza el tiempo para que los tenedores de deuda ingresen al canje. Pero hasta el ministro de Economía, Martín Guzmán, reconoció lo difícil de la negociación. La opción más factible es que se postergue el plazo.

Llegó el día. Viernes 8 de mayo. Fecha que el Gobierno fijó como deadline para que los acreedores acepten la oferta de reestructuración de la deuda emitida bajo ley extranjera, que asciende a USD 66.500 millones. Y si bien el ministro de Economía, Martín Guzmán, ratificó que no se extendería, al mismo tiempo esta semana habilitó a una modificación de la oferta, en la medida en que los bonistas presenten una alternativa “razonable”.
Diversas fuentes allegadas al Gobierno aseguran que el canje fue un fracaso y que el nivel de adhesión no llegó ni al 10%. Con este escenario, nadie duda de que Guzmán anunciará una extensión del plazo, en principio, hasta el 20 de este mes, justo antes de la fecha en la que la Argentina debe pagar USD 503 millones de intereses de los bonos globales para evitar caer en default. 
El 22 de mayo vencen los 30 días del período de gracia y ya no hay más posibilidades de negociar con los acreedores. O sí. Algunos analistas sostienen que no sería tan grave dejar de pagar el vencimiento del 22, siempre y cuando haya una buena negocación en curso.

¿Cuáles son los caminos que se abren entonces a partir de mañana?

Si el Gobierno consiguiera un nivel de adhesión de 60% o más, podría declararlo exitoso, aunque con la certeza de que tendrá que lidiar, como ya ocurrió varias veces en la Argentina, con litigios en el exterior. Esta alternativa es casi improbable, coinciden los analistas, ya que los inversores institucionales -los mayores tenedores de los títulos argentinos- han manifestado en reiteradas oportunidades su rechazo a la oferta argentina.
De los 21 bonos que el Gobierno pretende reestructurar, algunos fueron emitidos en el canje de 2005 y todos los otros corresponden a la era Macri, ya que datan del 2016. Los primeros, como provienen ya de una renegociación, tienen cláusulas de acción colectiva (CACs) más exigentes. Para lograr que todos ingresen a la operación, debe lograr la aceptación del 85% del total y, cómo mínimo, un 66,6% de cada bono; o tiene la alternativa de alcanzar el 75% de cada título, pero si entra en la “reasignación”. En el caso de los bonos emitidos en 2016, la cláusula establece un 66,6% del total y un 50% de cada uno.
La cláusula de “reasignación” dice que luego de computar todos los bonos que ingresaron en el canje, el Gobierno puede excluir las series que le impidan sumar las CACs originales.

Si el nivel de aceptación es muy bajo, el Gobierno tiene dos opciones: cerrarlo con los bonistas que entraron y luego analizar si lanza un nuevo canje con una nueva oferta (aunque en este caso, debería, por la cláusula RUFO, mejorarle las condiciones a los que hayan ingresado ahora); o extender el plazo y seguir negociando con los acreedores.


Si se cerrara el canje hoy, el Gobierno estará obligado a informar cuál fue el resultado del canje antes del lunes a las 5 PM hora de los Estados Unidos. Deberá comunicar qué bonos se canjearon, cuáles quedaron afuera y qué harán con esos títulos que no ingresaron.
“En ese caso, los que no han sido reestructurados se convertirán en holdouts. Si el gobierno decide que hay pocos bonos para reestructurar, puede declarar el canje desierto y luego reabrirlo. El problema es que el 22 tiene que pagar USD 503 millones para no caer en default”, enfatizó el analista Sebastián Maril, quien agregó: “Mi opinión es que si no se cierra el canje antes de esa fecha, caemos en default y esos intereses no los pagan. Pero si hay extensión de fechas, el gobierno puede pagar ese dinero como señal de buena fe y seguir negociando”.

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