El 5 de abril vence el plazo de aceptación de las propuestas a empleados hasta 62 años. Luego vienen despidos y pases a disponibilidad hasta alcanzar la meta.
Cuando faltan menos de dos semanas para que expire el plazo dado por ANSES a sus 12.262 empleados para aceptar la propuesta de retiro voluntario enviada por mail a cada uno, las oficinas del organismo en todo el país se encuentran en estado deliberativo.
Se trata de la primera etapa de un plan de achicamiento de la planta de personal, que el gremio que los nuclea estimó que alcanzará en total las 2.500 desvinculaciones, de acuerdo con la primicia publicada en la Agencia Noticias Argentinas.
La hipótesis inicial, planteada bajo la anterior gestión al frente del organismo, se basó en un relevamiento interno, según el cual hay 1400 empleados que tienen la edad jubilatoria y los años de aportes y quedan 300 contratados, con lo que entre el retiro forzoso y la no renovación de esos compromisos sumarían 1.700 salidas.
La especulación de la gente puertas adentro es que, transcurrida esta primera etapa de los retiros voluntarios, vendrán los despidos y la reestructuración de las áreas.
Por los trascendidos en el ámbito sindical, en este breve lapso se presentaron directores sin antigüedad y muchos profesionales, sobre todo en el interior, que complementaban el empleo en ANSES con sus actividades privadas, lo mismo que los que se saben vulnerables por su alto grado de ausentismo, candidatos al despido en cuanto se pase a la etapa de evaluación de expedientes anunciada extraoficialmente.
Tasas de ausentismo
La amenaza que circuló es que, con la reforma laboral ya sancionada, se mirarían detenidamente los legajos de hasta 10/15 años de antigüedad para verificar cada tasa de ausentismo y despachar directamente el telegrama a los que se hubieran aprovechado de las licencias médicas y otros recursos para faltar a las obligaciones del trabajo.
Los apuntados también, según los chismes de pasillo que circulan, son aquellos incorporados para atender las prestaciones, ahora suprimidas, que abarcaba el organismo, con bocas de atención al público en todo el país. Se canalizaban los trámites para iniciar la jubilación por moratoria de aportes y, desde que se dejó sin efecto ese régimen excepcional, permanecen casi inactivas.
El temor de los empleados es que se dispongan pases a disponibilidad, o sea que sean enviados a cualquier repartición pública, o directamente que los despidan.
El congelamiento de los sueldos desde octubre de 2024 y el hecho de que ANSES tenga su propia paritaria, que tampoco desde entonces es convocada, constituyen más presiones sobre los bolsillos para tentar a una salida apurándolos con “plata mostrada toda junta”, o sea, liquidaciones de más de $ 100 millones, pagaderas en dos cuotas.
En realidad, los que se pusieron a hacer números no se sienten demasiado motivados al entrañar la oferta una tasa de sustitución del 60% y sin reconocer los años que excedan el tope de 24 de antigüedad establecido.
Reforma previsional
La presunción generalizada es que se está en la antesala de una reforma previsional y que por ese lado irá la reestructuración que se aplique después de vencido el plazo del retiro voluntario recíproco.
Por ejemplo, están los que tienen más de 65 años y menos de 70 años de edad que contribuyeron al sistema, pero sin acreditar los 30 años que marca la ley.__IP__
Y si bien reúnen más de 10 años con aportes, no llegan al requisito de la prestación por edad avanzada (ley 24.241) de los 70 años de edad. Su única opción es la Pensión Universal para Adulto Mayor (PUAM), que es sin aportes y con la que, además, cobrarán el 80 por ciento de la mínima.
Fuente: Noticias Argentinas



