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sábado, septiembre 25, 2021

Los plazos fijos UVA continúan sin despegar

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Los analistas atribuyen la baja aceptación a diversos motivos: escasos conocimientos financieros por parte del público general, los 90 días de colocación mínima que exige la normativa, la falta de interés de los bancos por promoverlos y el temor a una devaluación.

Más allá de que la inflación se esté acelerando y las proyecciones privadas indiquen mayores subas para los próximos meses, los plazos fijos que ajustan por inflación más un margen 1% siguen sin despegar y de hecho, su participación sobre el total viene cayendo en los últimos meses. Los analistas atribuyen la baja aceptación a diversos motivos: escasos conocimientos financieros por parte del público general, los 90 días de colocación mínima que exige la normativa, la falta de interés de los bancos por promoverlos y el temor a una devaluación.

Los plazos fijos UVA o CER (como se los denomina) tan sólo representan 1,76% del total de los depósitos a plazo por parte de privados. Y, además, en los últimos meses han tenido una fuerte caída nominal: tras haber alcanzado un volumen de $59.183 millones en abril, al 24 de noviembre tan sólo significaban $37.124 millones. Lo llamativo es que ni siquiera con la aceleración inflacionaria de los últimos meses (3,8% en octubre) el ajuste por CER vuelve a seducir.

Paradójicamente, diversos analistas económicos y consultoras vienen señalando desde hace tiempo que una de las acciones que debe tomar el Gobierno para recomponer la demanda de dinero y frenar la dolarización es establecer tasas reales positivas para familias y empresas. Un estudio reciente de Ecolatina señala que el Banco Central debería “incentivar el ahorro a través de un mayor rendimiento de los plazos fijos”. Sin embargo, existe esta herramienta al alcance del público minorista que desde su propia concepción tiene tasa positiva en pesos, pero a la que tan sólo una ínfima porción de los tenedores de ahorros presta atención.

“Los plazos fijos UVA tienen un problema y es que tienen un mínimo de colocación de 90 días. Y la gente tiene temor a dejar anclados sus depósitos tanto tiempo. Pensemos que el 73% de los plazos fijos tradicionales se encuentran en colocaciones a menos de 60 días. Hay una tradición de tener los plazos fijos en períodos cortos”, resumió Santiago Manoukian, economista sectorial de Ecolatina.

Cabe indicar al respecto, que en febrero el Banco Central estableció que los plazos fijos UVA son precancelables a los 30 días. Pero quien los da de baja antes de los 3 meses recibe sólo un 30,5% anual, mientras que los plazos fijos tradicionales otorgan de tasa 34% de TNA.

“En la primera parte del año los tradicionales rindieron más que los UVA, porque había tasas mínimas y el alza de precios no era tan elevado, pero con la aceleración inflacionaria que se espera para los próximos meses vuelven a ser una posibilidad interesante y las tasas de los plazos fijos minoristas son negativas en términos de las proyecciones de inflación”, añadió Manoukian.

Por su parte, Juan Pablo Di Iorio, de ACM, consignó: “Los plazos fijos CER se mantienen en una proporción baja y eso se debe a tres cuestiones: existe una falta de educación financiera acerca de alternativas de ahorro, sumado al mayor plazo de colocación mínimo. Finalmente, creo que la razón más importante es la falta de hedge (cobertura) que tienen los bancos actualmente con este tipo de pasivos: excepto por la emisión de bonos atados a CER del Tesoro, la baja adjudicación de préstamos CER, sumado al congelamiento de los préstamos hipotecarios o la adquisición de moneda extranjera, no permiten alternativas de cobertura para el banco de forma de que se vean alentados a captar fondos bajo esta modalidad”.

Si bien es cierto que el usuario de un banco tiene la posibilidad de crear un plazo fijo UVA con la misma facilidad que uno tradicional, no existe un marketing por parte de las entidades que promueva esta herramienta. Además, cuando un usuario simula desde su home banking la creación de un plazo fijo tradicional, para saber cuánto le va a otorgar de tasa al momento de su cancelación, puede ver el número exacto. Eso es imposible de replicar con los UVA, ya que nadie sabe a ciencia cierta cuál va a ser el IPC de los próximos meses. Por ende, el simulador tan sólo consigna el 1% de margen que se agrega a la inflación.

Más allá de lo mencionado, el economista Federico González Rouco se refirió también a los temores por parte de la población a un salto en el tipo de cambio: “En los últimos meses comprar dólares terminó siendo más redituable. Hubo varios momentos este año en los que la perspectiva de una devaluación fue altísima. Por tanto, frente a una inflación cuyos componentes están regulados, no hay tantos incentivos como para no ir al dólar”.

No obstante, González Rouco también agregó: “También influye que la gente ni siquiera sabe que existe esta herramienta. De hecho, la gente no sabe lo que es una UVA. Hay muy poca educación financiera, por lo que la gente busca el plazo fijo más simple que existe”.

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