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domingo, octubre 17, 2021

Macabro: Mató a su madre para cobrar su jubilación

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Se trata de un hombre de 50 años de profesión sepulturero de cementerio.

Un sepulturero que estuvo seis meses prófugo fue detenido en el barrio porteño de San Cristóbal acusado de haber asesinado a su madre y hacer desaparecer su cuerpo para seguir cobrando su jubilación, en un caso ocurrido en enero de 2019 en Pilar y caratulado como homicidio pese a que aún no se halló el cadáver.

Fuentes judiciales y policiales informaron hoy a Télam que la detención de Gustavo Fabián Guzmán (50) fue concretada ayer por detectives del Departamento de Inteligencia Contra el Crimen Organizado de la Policía Federal Argentina (PFA) en un domicilio de la calle México 2300, en San Cristóbal.

A partir de una investigación del fiscal Gonzalo Acosta, quien como titular de la Fiscalía Especializada en Delitos Conexos a la Trata de Personas de San Isidro se encarga de las causas por averiguación de paradero de todo ese departamento judicial, Guzmán estaba prófugo y con una orden de detención emitida por el juez de Garantías 7 de Pilar, Walter Saettone, desde el 21 de noviembre.

Sin embargo, Guzmán ya estaba desaparecido desde el 19 de abril del año pasado, cuando decidió abandonar la casa de Villa Rosa, donde convivía con su madre luego de ser interrogado por la policía, a partir de la denuncia que una de sus hermanas formuló por la desaparición de su madre, Inés Ester Ríos (71).

La principal hipótesis del fiscal Acosta es que Guzmán asesinó a su madre e inventó distintas excusas para justificar su ausencia, para quedarse con la casa donde convivía con ella en la calle Manzone y De la Cárcova, de la localidad de Villa Rosa, partido de Pilar, y para cobrar su jubilación.

Guzmán se convirtió en sospechoso desde el inicio, no solo porque se escapó e incluso abandonó a una concubina.

Según el expediente, a una hermana le dijo que Inés se había ido de visita a lo de una hermana de ella; a una tía, le contó que se había ido de paseo al norte o al sur; a un vecino, que estaba en el centro de jubilados y no sabía si se había ido de viaje; a un cuñado, que se había ido a Escobar; y a otro familiar, que había ido a Campana a visitar a un hermano que le habían amputado una pierna, algo que luego se verificó era falso.

Además, el fiscal Acosta determinó que, unos 15 días antes de desaparecer, Guzmán había mudado a la casa de Villa Rosa a una pareja suya con sus hijos, algo a lo que, según el entorno de la propia víctima, Ríos no hubiera accedido.

Esa mujer también declaró que nunca había visto a la madre de Guzmán y él le había dicho que “estaba de viaje”.

La última persona que vio a Ríos con vida fue un vecino que declaró que dialogó con ella el 1 de enero de 2019.

Este testigo dijo que a partir de ese día, a Ríos no lo vio más y al imputado Guzmán lo vio usar el celular de su madre con la excusa de que estaba gastando el pack de mensajes que tenía la línea.

Otros vecinos declararon que solían ver a Guzmán con el machete y una de sus hermanas lo describió en el expediente como un hombre “adicto a los estupefacientes, violento, mentiroso, que conocía de armas y decía que las tenía y que sabía hacer pozos porque había trabajado en un cementerio” como sepulturero.

Ríos solía ir a cobrar en persona su jubilación y aunque en los últimos tiempos la solía acompañar su hijo, ella nunca dejaba de ir.

Pero el fiscal logró averiguar que los 12.700 pesos de la jubilación de enero, febrero y marzo de 2019, los fue a cobrar Guzmán sin su madre.

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