El arzobispo, que anunció su retiro a fin de año, dejó un mensaje atravesado por la necesidad de recuperar la unidad, fortalecer los vínculos familiares, defender la vida y comprometerse con los jóvenes. También lanzó un contundente pedido para enfrentar el avance de la droga y el narcotráfico.
Frente a miles de fieles reunidos en el Monumento 20 de Febrero, y minutos antes de renovar el Pacto de Fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro, el arzobispo de Salta pronunció un mensaje que combinó referencias a la realidad del país con un llamado a asumir responsabilidades desde cada lugar.
Este habría sido su última intervención en el Milagro salteño, ya que a fin de año se alejaría del cargo en la Arquidiósecis de Salta, según anunció el propio Carnello hace unos meses.
La unidad, el amor, la familia, la defensa de las personas más vulnerables y la lucha contra la droga fueron algunos de los ejes centrales.
Estas fueron algunas de sus principales frases durante el Pacto de Fidelidad:
“Estamos divididos entre hermanos, como pueblo, como país y familia”.
“Permítanme dirigirme a ustedes, queridos jóvenes, en quienes descansa nuestro presente y futuro. No tengan miedo al amor verdadero, no tengan miedo a la vida”.
“El amor se recibe como un don y se cultiva como una desafiante tarea. Se cultiva como una desafiante tarea, día a día, perdón a perdón, diálogo al diálogo”.
“No cedan a la cultura narcisista, no tengan miedo de amarse para toda la vida, comprométanse para nuestros niños, nuestros hijos”.
“Jóvenes, ámense y amen, lo necesitamos también nosotros, los mayores y los ancianos, ayúdennos a mirar el futuro de esta patria que tanto queremos”.
“Si no respetamos la ley moral universal que marca en su raíz la condición humana, ¿cómo podemos alcanzar la paz?”.
“La mentira corroe el vínculo de las personas, destruye la confianza, corrompe y prostituye la economía y la política, enfrenta a los hermanos”.
“El Pacto de Fidelidad señala un estilo de vida… que señala hacerse cargo de nuestros hermanos, cada uno desde su lugar”.
“A nosotros los cristianos nos preocupa trabajar por la unidad de la Iglesia”.
“Que los medios y los líderes que guían a nuestras comunidades construyan puentes de paz”.
La familia será siempre la primera escuela de humanidad donde se aprende a la convivencia, recibir la vida, perdonar, servir y pertenecer”.
“¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra el niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio y a quien depende del cuidado de los demás?”.
“La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial, es una meta de civilización”.
“La grandeza moral de una nación se manifiesta en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad”.
“Seamos capaces de soñar en una Argentina mejor”.
fuente_: El Tribuno



