Tras confirmarse su llegada a préstamo a Independiente Rivadavia, el delantero rompió el silencio y expuso el malestar vivido en el predio de Cantilo. Reveló la forma en la que fue marginado y dio detalles del duro momento que atravesó el grupo de borrados.
Lo que prometía ser una salida en silencio terminó por convertirse en una auténtica bomba en el mundo River. Tras quedar marginado durante las últimas semanas, Maximiliano Salas arregló su incorporación a Independiente Rivadavia de Mendoza y no dudó en volcar toda su bronca por el trato recibido en el Millonario.
El delantero correntino de 28 años emigró a la Lepra en calidad de cedido por una temporada, sin cargo y con una opción de compra fijada en 4 millones de dólares por el 50% de su ficha. Sin embargo, antes de enfocarse de lleno en su nuevo destino bajo las órdenes de Alfredo Berti, el jugador dialogó con Radio La Red y expuso con dureza la interna que atravesó el grupo de futbolistas borrados por la dirigencia de River.
El principal reproche del ex Racing fue al manejo institucional y a la falta de comunicación cara a cara para informarle que no sería tenido en cuenta. Según reveló el propio futbolista, la noticia de su marginación le llegó a través de una llamada del director deportivo Pablo Longoria un día antes de arrancar la pretemporada.
«Un día antes de que arranque la temporada nos llamó Longoria por teléfono que nos tendríamos que presentar la semana siguiente. Me hubiera encantado que Coudet me lo dijera, pero tenemos que acatar órdenes de los de arriba», afirmó.
En esa misma línea, agregó: «Las formas te demuestran los manejos. Se tomó la decisión de apartar a algunos jugadores, no la comparto, porque más allá de futbolistas, somos personas».

El atacante también detalló el durísimo clima que se vivió día a día en el predio de Cantilo entre los futbolistas separados del plantel profesional: «No está bueno estar encerrado en un contenedor. A nadie le sirve que estemos encerrados ahí. Si llegás todos los días enojado a Cantilo te querías pegar un tiro».
A su vez, remarcó la soledad que sintieron por parte de los directivos: «El único que fue a vernos es Leo Ponzio. Longoria fue un solo día, pero a hablar con Viña. Después no fue un solo dirigente. Estoy enojado porque se nos trató muy mal y no nos merecíamos terminar así».
Un nuevo horizonte en Mendoza y el respeto por el hincha
Dejando atrás el tenso clima vivido en Núñez, el delantero explicó en Radio La Red las razones que lo llevaron a aceptar la propuesta del conjunto mendocino, destacando el gesto del entrenador Alfredo Berti.

«Uno quiere volver a sentir el cariño de la gente, vengo a un club lindo y ordenado a jugar y mostrar la clase de jugador que soy. Es una gran virtud que el técnico me haya hablado como me habló y que me haya dado la confianza», destacó Salas.
Por último, el correntino quiso desmarcar al hincha de River de toda esta polémica institucional y dejó en claro cuál será su actitud si le toca convertirle a su ex equipo: «Si le meto un gol a River no lo gritaría. Le tengo respeto a la gente, lo que pasó es extrafutbolístico».
fuente: Perfil



