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jueves, enero 26, 2023

¿Qué tan factible es que haya “40 países en default” pospandemia?

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Economistas advierten que es muy difícil de predecir algo así, más allá del incremento de los déficits y las necesidades de financiamiento. En ese marco, Argentina se presenta como uno de los países más comprometidos.

“Días atrás hablé con Jeffrey Sachs y me decía: ‘No te preocupes tanto por el default porque el mundo va a estar en default, habrá más de 40 países así’”. La frase pertenece al presidente Alberto Fernández, quien en declaraciones a la prensa hizo referencia a la conversación que mantuvo con el reconocido economista acerca de la renegociación de la deuda y lo vinculó con las turbulencias económicas que atravesarán la mayoría de los países poscoronavirus.

Lo cierto es que hasta el momento, dentro de los países emergentes, sólo el Líbano y -parcialmente- Ecuador pueden considerarse en esa situación. Mientras tanto, Argentina continúa con las negociaciones para no caer en cesación de pagos: incluso, se percibe un cambio de clima y podría llegarse a un acuerdo con una contrapropuesta oficial. En ese sentido, economistas consultados por este diario relativizaron la frase de Sachs, al considerar que algo así es “difícil de predecir” y que, aunque los déficits y las necesidades de financiamiento crezcan considerablemente, “eso no implica necesariamente un default”. “Esta no es una crisis de liquidez, al contrario, hay cada vez más liquidez y las tasas siguen cayendo”, remarcaron. También señalaron la posibilidad de que el dato sea utilizado por el Presidente dentro de la negociación con los bonistas. Es que, agregaron, “hay que ver qué tan estructural es el déficit que surge a partir de los rojos generados por los mecanismos de ajustes automáticos”. La situación de Argentina, concluyeron, “es distinta a la del resto”.

El ministro de Economía, Martín Guzmán.

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La renegociación de la deuda no lleva a ningún lado

Concretamente, a principios de marzo, el Líbano entró oficialmente en cesación de pagos al no poder hacer frente al desembolso de u$s1.200 millones en eurobonos (debía cancelar una cifra similar en vencimientos entre abril y junio): su deuda, una de las mayores del mundo, equivale al 170% de su PBI. También es conocida la situación de Ecuador, que el 20 de abril recibió la calificación de “default restringido” por parte de la calificadora de riesgo Fitch Ratings, luego de que el Gobierno llegara a un acuerdo con sus acreedores para diferir por cuatro meses el pago de unos u$s800 millones. En marzo del año pasado, ese país firmó con el FMI un acuerdo del Servicio Ampliado (SAF) por u$s4.200 millones. En el caso de Venezuela, por ejemplo, una consultora local afirmó que tenía unos u$s17.000 millones de su deuda en default y aclaró que si bien el país presidido por Nicolás Maduro ya no contaba con acceso al financiamiento internacional, sí había recibido distintos préstamos de China y Rusia.

En tanto, fue gráfica días atrás la publicación británica The Economist, que realizó un “ranking” de 66 países emergentes que se encuentran en mayor peligro financiero y Argentina se ubicó en el décimo escalón entre los más riesgosos, sólo superado por Venezuela, el Líbano, Zambia, Bahréin, Angola, Sri Lanka, Túnez, Mongolia y Omán. La nómina fue compuesta sobre la base de cuatro variables: deuda total y en moneda extranjera en relación con el PBI, el riesgo-país (costo crediticio) y la cobertura de reservas extranjeras.

Si se analiza la calificación de la deuda (que mide la capacidad de un país de hacer frente a sus pasivos y, por lo tanto, el riesgo que conlleva invertir en ella), se observa que Argentina ostenta la peor “nota” (con excepción de Venezuela) incluso dentro de ese lote presentado por The Economist. En abril, Fitch Rating le rebajó la calificación crediticia al país a “C” desde “CC”, asegurando que “podría ser inminente un default”.

En ese mes también redujo la calificación de Zambia, que pasó de “CCC” a “CC”. “La rebaja refleja la opinión de Fitch de que el impacto de la pandemia de coronavirus ha exacerbado la liquidez externa ya restringida de Zambia, aumentando la probabilidad de un evento de default”, explicó la calificadora. Con el “respaldo financiero” de sus vecinos petroleros y “un alto PBI per cápita”, la calificación de Bahréin es “BB-”. En marzo, la nota para Angola era de “B-”, misma calificación que para Sri Lanka. La de Túnez, en febrero, era de “B+”; mientras que la de Mongolia era “B” y la de Omán, “BB”.

Siendo la letra C la que representa un mayor riesgo, hay otros países que como Argentina llevan esa calificación por parte de la agencia Fitch. Si bien en algunos casos no se realizaron actualizaciones en los meses de pandemia, entre ellos se encuentran la República del Congo (CCC), Gabón (CCC), Gambia (CCC), Mozambique (CCC) y Surinam (CCC). Otros de los países que integran la lista elaborada por The Economist, pero que se ubican por encima de Argentina por distintos factores, son Jamaica, El Salvador, Ucrania, Gabón, Panamá, Jordania, Hungría, Sudáfrica, Senegal, Iraq y Turquía.

Proyecciones

Ya en marzo, cuando el coronavirus golpeaba de lleno en Europa y la larga cuarentena se perfilaba como la única solución en el corto plazo, el académico del London School of Economics Jerome Roos preveía una “ola mundial de defaults”. “La vulnerabilidad sistémica es anterior a la pandemia y se fue armando en más de un decenio. Durante años, los expertos reiteraron alertas sobre el aumento de los niveles de deuda global”, escribió Roos en Tribune Magazine, quien detalló tres áreas de preocupación al respecto. La primera que mencionó fue Italia: “Es el país de mayor carga de deuda de Europa (y el cuarto del mundo). El sector bancario italiano, todavía sobrecargado por los préstamos morosos y muy expuesto a la deuda de su propio Gobierno, es uno de los más frágiles del continente. Según Financial Times, el colapso económico italiano es una ‘amenaza existencial’ a la eurozona y al sistema financiero europeo”.

La segunda área que preocupaba al especialista se refería a los crecientes niveles de deuda de los mercados emergentes y países en desarrollo. “Previo al brote del coronavirus, el Banco Mundial ya alertó sobre una gran crisis de deuda global, debido a la ‘más grande, rápida y amplia’ ola de acumulación de deuda en el Sur Global de los últimos 50 años”, sostuvo Roos, quien detalló que según el FMI, “casi la mitad de los deudores del África subsahariana están en riesgo de (o ya bajo) estrés de deuda”. En América Latina, hizo referencia a los casos de Argentina, Ecuador y Venezuela. “Finalmente, la tercera área de preocupación tiene que ver con el rápido aumento del endeudamiento de firmas no bancarias”, concluyó Roos.

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