Kristian Bereit, el representante que trajo a Rojo y vendió a Anselmino, sería la pieza maestra de Juan Román Riquelme para concretar el histórico desembarco de Paulo Dybala en la Ribera.
Boca parece haberse activado el plan de seducción más ambicioso de la gestión de Juan Román Riquelme. El objetivo tiene nombre y apellido: Paulo Dybala. Sin embargo, la llave de la operación no está en Italia, sino en la oficina de Kristian Bereit.

El influyente agente inglés, titular de la agencia KMB Sports, se convirtió en el «facilitador» estratégico del club y en el representante de la Joya este mismo jueves.
El socio silencioso de Boca
La relación entre Bereit y la dirigencia xeneize no es nueva ni casual. El empresario británico ha sido el arquitecto de los movimientos más importantes del club en los últimos años.
Fue él quien destrabó la llegada de Marcos Rojo desde el Manchester United y quien acercó a Sergio Chiquito Romero, estableciendo un puente de confianza directa con el «10».

Recientemente, Bereit volvió a demostrar su peso específico al liderar la histórica venta de Aaron Anselmino al Chelsea por una cifra récord. Esta fluidez en las negociaciones posiciona a su agencia no solo como una prestadora de servicios, sino como un aliado táctico.
La noticia de que Bereit asumió la representación de la Joya cambió el tablero del mercado de pases. Con el contrato del cordobés cerca de expirar, el agente busca un proyecto que le devuelva la centralidad absoluta.
En Boca, saben que el factor humano y la relación Riquelme-Bereit son los únicos activos capaces de competir con los petrodólares árabes.
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