En Salta más de 50 mil personas buscan un segundo trabajo para llegar a fin de mes

Según el Indec, la desocupación de los salteños alcanzó el 5,9% en el último cuatrimestre de 2025. Sin embargo, el dato que más preocupa es el crecimiento de trabajadores que, aún teniendo empleo, necesitan otro ingreso para sostenerse.

Los números del mercado laboral en Salta dejan una postal que va más allá de la desocupación: cada vez más personas trabajan, pero no les alcanza. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en el último cuatrimestre de 2025 la desocupación fue del 5,9%, lo que representa unas 18.000 personas sin empleo dentro de una población económicamente activa de 310.000 salteños.

Pero el dato más sensible aparece al mirar más de cerca la realidad cotidiana: 52.000 personas tienen trabajo, pero están buscando un segundo empleo. Es decir, no alcanza para llegar a fin de mes con uno.

Detrás de esa cifra hay una realidad que se repite en muchos hogares: jornadas extensas, doble turno y poco tiempo para el descanso o la vida personal. Tener empleo ya no garantiza estabilidad ni calidad de vida.

La necesidad de sumar otro ingreso implica, en muchos casos, más horas fuera de casa, menos tiempo con la familia y para el descanso. El día a día se vuelve una carrera constante donde el objetivo principal es llegar a fin de mes.

Así, la lógica se invierte: se vive para trabajar y no se trabaja para vivir.

Un problema que no se ve en la tasa de desocupación

Si bien el índice de desocupación en Salta (5,9%) se ubica por debajo del promedio nacional, que según el Indec alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, los datos locales muestran otra cara del problema.

A nivel país, la tasa de actividad fue del 48,6% y la de empleo del 45%, lo que refleja un mercado laboral con limitaciones estructurales. En ese contexto, Salta no escapa a la tendencia: el empleo existe, pero muchas veces es insuficiente o precario.

La búsqueda de un segundo trabajo no solo responde a una necesidad económica, sino que también expone un desgaste creciente. Jornadas más largas, múltiples ocupaciones y menos tiempo libre terminan impactando en la salud, el bienestar y la calidad de vida.

La realidad se mide en horas: horas que se suman al trabajo y se restan a la vida personal.

fuente: el Tribuno

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